22/07/2009
El Plural / Política
POLÍTICA
Más de la mitad de sus votantes, a favor del acuerdo de financiación
CiU, fuera de juego
J.G.-S.
Más de la mitad del electorado de CiU –en concreto, el 50,9%- considera positivo para Cataluña el reciente acuerdo sobre el nuevo sistema de financiación autonómica. Únicamente el 30,2% del electorado de la federación nacionalista se muestra contrario a este acuerdo, como lo hace la actual cúpula dirigente de CiU, la única formación política catalana que se opone a un pacto que es considerado positivo por cerca del 60% de la sociedad catalana –el 59,5%, para ser exactos-, con la oposición de sólo menos del 20% -el 19,5%- del conjunto del electorado catalán.
La soledad política y social de CiU
Por vez primera en toda su historia, CiU se sitúa en una posición extrema, no compartida en Cataluña por ninguna otra formación política y sin el respaldo de ninguna organización importante de la sociedad civil catalana. Respaldado sin fisuras por los grupos políticos integrantes del Gobierno de la Generalitat –esto es, PSC, ERC e ICV-EUiA-, aceptado también por PP y C’s, el reciente acuerdo sobre el nuevo sistema de financiación autonómica cuenta asimismo con el apoyo público de todas las grandes organizaciones patronales y de los sindicatos. No se ha oído aún ninguna voz discrepante tampoco en el mundo académico, excepto algún economista tan vinculado políticamente a CiU como su eurodiputado Ramon Tremosa. Incluso en los medios de comunicación catalanes resulta difícil hallar opiniones contrarias a un acuerdo que en muchos momentos pareció de consecución prácticamente imposible y que a la postre resulta un gran éxito político tanto para el Gobierno de la Generalitat presidido por José Montilla como para el Gobierno de España presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
La frustrada esperanza en el fracaso de la negociación
La larga y difícil negociación llevada a cabo durante estos últimos años, desde el mismo momento de la entrada en vigor del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, que en no pocos momentos pareció condenada al fracaso, alimentó las falsas esperanzas de CiU de que provocara la ruptura de la coalición tripartita que gobierna en la Generalitat. No obstante, era evidente que Rodríguez Zapatero y Montilla estaban condenados a entenderse, si ambos no querían provocar su suicidio político o, como mínimo, la caída de sus respectivos gobiernos. Un grave error de cálculo político ha llevado a CiU a la situación actual, que por vez primera en toda la historia de la federación nacionalista fundada y presidida durante tantos años por Jordi Pujol a perder la centralidad política en Cataluña, ahora en manos de su principal adversario, el PSC.
“Hechos, no palabras”
CiU se empeña en automarginarse política y socialmente en Cataluña, incluso con incomprensibles descalificaciones públicas de aquellos dirigentes empresariales, económicos, financieros y sindicales que se han felicitado por el éxito negociador del Gobierno del president Montilla, que de nuevo ha impuesto su propio estilo político de “hechos, no palabras”, hasta la consecución de un acuerdo que por vez primera da cumplimiento real a las exigencias de una financiación justa para Cataluña.
Los nervios de Artur Mas
Cuando Jordi Pujol se retiró de la primera fila de la política activa y decidió investir como sucesor a Artur Mas, éste dio por descontado que le sucedería no sólo en el liderazgo de CiU sino también en la Presidencia de la Generalitat. No fue así, a pesar de ser CiU la fuerza política más votada en las dos últimas elecciones autonómicas, ya que el propio Mas se había ganado a pulso la oposición no sólo del PSC e ICV-EUiA sino también de ERC, y estas tres formaciones hicieron president primero a Pasqual Maragall y luego a José Montilla. Los nervios de Artur Mas son evidentes, y no parece que la voluntaria automarginación de CiU en la vida política y social de Cataluña impuesta por estos nervios de Artur Mas sea la mejor solución para lograr su sueño, ya que las próximas elecciones autonómicas de 2010 serán su tercera y última oportunidad para suceder a Jordi Pujol también como president de la Generalitat.
El tripartito, una apuesta estratégica
Si CiU no reconduce su actual situación de aislamiento, si no logra superar su autismo político y social, está cantada en Cataluña una nueva edición del tripartito de las izquierdas catalanistas en el Gobierno de la Generalitat. Una apuesta estratégica compartida por PSC, ERC e ICV-EUiA que en los últimos cinco años y medio, primero con Pasqual Maragall y desde 2006 con José Montilla, presenta ya ante el electorado catalán un balance de gestión global que supera con creces el que CiU sumó durante casi un cuarto de siglo de permanencia ininterrumpida y en solitario en el Gobierno de la Generalitat.
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