09/08/2008
El Plural / Política
POLÍTICA
La corte mediática genovesa, mientras, regatea a ZP un certificado de democracia
Bush exige a China libertad y se olvida de Arabia Saudí
No es precisamente George W. Busch el dirigente político más idóneo para recriminar al Gobierno de Hu Jintao la falta de libertad de la que, sin duda, adolece el régimen implantado en China el año 1949, cuando los comunistas, encabezados por Mao Tse Tung, se hicieron con el poder. Bush ha predicado, lo que en él es frecuente, en sentido distinto a cómo ha actuado hasta el día de la fecha. Ha enaltecido “los derechos humanos”, pero se ha olvidado –¡qué casualidad!- de Irak, de Guantánamo y de las constantes amenazas bélicas que caracterizan su mandato.
“Estados Unidos –dijo Bush poco antes de acudir a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos- cree que el pueblo de China se merece gozar de libertad, que es el principal derecho de todos los seres humanos. América se opone firmemente a la detención de los disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos”.
Discurso contradictorio
Impecable discurso el del presidente Bush, aunque contradictorio con la política de su Administración, de su familia y de él mismo respecto a la dinastía saudí, por poner un ejemplo, entre otros muchos que podrían ser ahora mismo mencionados. ¿Es Arabia Saudí un Estado democrático, en el que sus habitantes gozan “de libertad”? ¿Por qué “América” –es decir, el Gobierno de EEUU- no se “opone firmemente a la detención de los disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos” heterodoxos en Arabia Saudí?
“Relación especial”
Tras el fallecimiento del rey Fahd, hace tres años, Andy Robinson, corresponsal en EEUU del diario barcelonés La Vanguardia, recordaba: “Fahd mantuvo e intensificó la histórica “relación especial” entre Estados Unidos y Arabia Saudí, basada en el intercambio de seguridad por petróleo”. Para profundizar en las sospechosas relaciones entre la dinastía de los Saud y de los Bush conviene leer Los Bush y los Saud, libro escrito por Craig Unger. El autor del libro subraya que “parte de la herencia del rey Fahd es la infraestructura para el terrorismo de Bin Laden”.
Diplomacia de ping pong
Regresando a China, Bush debería preguntarse si cuando su muy admirado antecesor Richard Nixon –quien había nombrado embajador de EEUU ante la ONU a Bush padre- reconoció a la República Popular China, Pekín era o no la capital de un país de sólidas convicciones democráticas. La diplomacia llamada del ping pong, que fue diseñada por Henry Kissinger, secretario de Estado de Nixon, consiguió el milagro de un cierto acercamiento del comunismo chino a Washington. Sin embargo no fue capaz de convertir a China, ni siquiera lo intentó, en un país donde las libertades fueran respetadas, hubiera pluralismo político y los derechos humanos no fueran pura retórica huera.
Los guiños de Nixon
Por cierto, mientras, Kissinger y Nixon lanzaban guiños de complicidad a China, los servicios secretos norteamericanos preparaban cuidadosamente el golpe de Estado, llevado a cabo por el general Augusto Pinochet –quien instauró en Chile una tiranía castrense-, y que derrocó violentamente el Gobierno legítimo del presidente Salvador Allende.
El boicot de Sarkozy
La corte mediática genovesa anda revuelta estos días y se rasga una vez más las vestiduras porque considera que José Luís Rodríguez Zapatero no ha tenido el valor democrático de Bush y de Nicolás Sarkozy de soltar una soflama contra los gobernantes chinos a raíz de los JJOO. Pero, por favor, que no nos vengan estos pintorescos expendedores de certificados de democracia con milongas de conversos. Acerca de Bush, mejor es no seguir hablando. Y en cuanto a Sarkozy, habría que evocar una de sus últimas bravuconadas. Proclamó hará unos meses que promovería una especie de boicot a los Juegos Olímpicos chinos. Pues bien, ahí estaba Sarkozy ayer, tan tranquilo, contemplando el espectáculo -por otra parte imaginativo y brillante- en el estadio olímpico de Pekín.
Enric Sopena es director de El Plural
Si todavía no se ha registrado como usuario de El Plural, puede hacerlo de forma gratuita haciendo clic aquí.
Si tiene alguna dificultad técnica con su cuenta de usuario en El Plural, envíe un mensaje de correo electrónico a soporte@elplural.com con la descripción detallada de su problema y nuestro centro de soporte le responderá.
El Plural no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios en este foro.
Las opiniones se eliminarán pasados 30 días de la fecha de envío.
Quiénes somos | Aviso legal | Publicidad | Contacto | Ayuda
elplural.com, 2007. Publicado bajo licencia Creative Commons