martes 9 febrero 2010

30/06/2008

   El Plural / Política

  POLÍTICA

Porque ¡podemos! y ya nos tocaba

El gol del niño Torres fue el gol de todos nosotros; el de Marcelino nos lo impidieron

Transcrito del libro Mis conversaciones con Franco, del teniente general Francisco Franco Salgado-Araujo, primo hermano del autoproclamado Caudillo y secretario particular suyo durante muchos años. Editorial Planeta 1976.

“22 de junio de 1964. Hoy Franco estaba muy satisfecho por la victoria de la selección española en el partido de ayer, en el que disputó a la URSS la copa de Europa; me dice: "Estoy contento de la victoria y del comportamiento del público, que constantemente alentó al equipo español demostrando su entusiasmo sin dejar de mostrarse correcto con el equipo extranjero (…) Conmigo, la enorme concurrencia que acudió al estadio Santiago Bernabeu no pudo estar más cariñosa con sus repetidas ovaciones. Nuestra unidad y patriotismo se puso en evidencia ante millones y millones de personas que por televisión veían el grandioso partido en muchos países del mundo”.

Bendito Iker
Al pasar a la semifinal –derrotando a Italia por penaltis, bendito Iker- la selección española rompió el otro día un odioso maleficio de no llegar ni siquiera a la antesala de la gloria. Esta noche se ha roto, por fin, el maleficio de aquel España-URSS del día 21 de junio de 1964. Han transcurrido 44 años, cerca de medio siglo, y la selección española de fútbol –la selección de esta España- ha conquistado con todo merecimiento, y con un juego fascinante, la Copa de Europa de selecciones nacionales.

Reflejo de la ciudadanía
Decía ayer Felipe González -en declaraciones al diario ABC- que lo que le había producido mayor satisfacción en su gestión como presidente del Gobierno fue que “los españoles se reconciliaran con su pasaporte”. Esta noche todos los ciudadanos con pasaporte o con DNI español nos hemos reconciliado con nuestra selección de fútbol. Sabemos que -cada vez más- estos bravos, valerosos, formidables jugadores son el reflejo del conjunto de la ciudadanía de un país que se llama España: la España plural, la España de la diversidad, la España de las libertades.

En blanco y negro
Nos maravilló el gol de Marcelino contemplado en la televisión en blanco y negro. El maleficio al que yo me he referido no iba, desde luego, por los jugadores, algunos amigos míos. Nos gustó también que Pereda marcara el primer gol. Pero hasta eso nos manipularon. Quien centró el balón para que Marcelino lo rematara a la red no fue Amancio, extremo derecha del Real Madrid, sino Pereda, jugador entonces del F.C. Barcelona. En el No-Do y en TVE premiaron a Amancio y castigaron a Pereda. El día que murió Franco, Amancio manifestó: “Siempre ha sido buena la política deportiva de Franco (…) Pero yo creo que más que hablar de política deportiva hay que hablar de los 36 años de paz de España”.
Aún 11 para su muerte
Franco celebraba aquel año 1964 –faltaban aún 11 para su muerte- los denominados 25 años de paz, una iniciativa de propaganda masiva en favor del Régimen totalitario, llevada a cabo por su ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. El delegado nacional de Deportes, el camarada falangista Elola Olaso, manifestó a la prensa tras el célebre gol de Marcelino: “Éste es el gran triunfo de la Paz. Es nuestro ofrecimiento al Caudillo en los 25 años de Paz”.

Por la fuerza de las armas
Han transcurrido más de treinta años desde que recuperamos la democracia que nos secuestraron el general Franco y sus secuaces. Nuestra Constitución nos devolvió la dignidad arrebatada por la fuerza de las armas. Como nos arrebataron el “patriotismo” y monopolizaron ellos la “unidad de España”. En aquella España empezó a aparecer en los partidos de la selección Manolo el del Bombo. Continúa estando en los campos de fútbol y, por supuesto, goza de no pocas simpatías. Lo hemos vuelto a ver ahora en los partidos de la Eurocopa de nuestras alegrías.

Puesto descollante
Pero su figura pertenece al pasado. Los miles y miles de jóvenes que se han trasladado a Austria y Suiza para apoyar a España, y los miles y miles, tal vez millones, que se han desparramado por la plaza de Colón de Madrid y por miles de enclaves similares o más reducidos, forman parte de la España moderna, emergente, bien preparada y diligente, que ocupa en el mundo un puesto descollante por múltiples razones que han hecho posible que fuera verdad aquella hermosa canción de “España, camisa blanca, de mi esperanza”, que nos fortalecía durante la Transición.

Lo hemos conseguido
Faltaba, no obstante, la consagración en el ámbito futbolístico. En otros deportes los éxitos se multiplican, como nadie ignora. Faltaba el fútbol y, al fin, lo hemos conseguido. A cuantos nos entusiasma el fútbol y aún lo practicamos, el triunfo de este equipo rojo nos encandila, nos emociona y nos reconcilia. El gol del niño Torres ha sido el gol de todos nosotros. También lo hubiera tenido que ser el de Marcelino, pero nos lo impidieron. Hoy somos felices. La España democrática avanza imparable. Porque ¡podemos! Y ya nos tocaba.

Enric Sopena es director de El Plural

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