martes 9 febrero 2010

12/11/2009

   El Plural / Artículos de opinión

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  • Antonio San José
  • ANTONIO SAN JOSÉ

    12/11/2009




Luz de Gas

El sorprendente nombramiento de Oliart

Si el presidente del Gobierno quería sorprender con su decisión, la verdad es que lo ha conseguido plenamente. Como aquel personaje de Arniches, muchos profesionales del sector están que “no salen de su apoteosis” ante la decisión de nombrar a Alberto Oliart nuevo presidente de la Corporación RTVE.

Se trata de una persona de consenso, sin duda, un hombre que ha prestado muchos servicios al país y que desempeñó el cargo de ministro de Defensa en los tiempos convulsos de la Transición. Un ex político de UCD que encarna lo mejor de aquel proyecto liderado por Adolfo Suárez, pero que tiene poco que ver con el proceloso y complicado mundo del audiovisual público.

Nombramiento consensuado
La decisión acerca de la designación de Oliart la trataron Zapatero y Rajoy en una de sus últimas conversaciones telefónicas. Supongo que al presidente del PP le convencería la certeza de saber que el nuevo responsable de la radiotelevisión pública es un hombre honorable que no está demasiado alejado de algunos de los presupuestos ideológicos que defiende el principal partido de la oposición, pero ¿y a Zapatero? ¿por qué ha pensado en un hombre octogenario y alejado de toda actividad pública para presidir RTVE?

¿Un “perfil adecuado”?
Como se trataba de encontrar a una persona de consenso, el presidente debió pensar que en el caso de Oliart no iba a encontrar reticencias para sacar un nombramiento por mayoría cualificada en el Congreso de los Diputados. A juicio del PSOE representa “el perfil más adecuado para hacerse cargo de la presidencia de RTVE”, un juicio de valor que no puede por menos que ser rebatido con todo sentido de la lógica y dejando a salvo la bonhomía, la sensatez y la intachable trayectoria del elegido.

Sin experiencia en el sector
En un tiempo complicado para la Corporación, con una exigencia presupuestaria notable y sin posibilidad de generar ingresos publicitarios, tal parece que el Gobierno ha optado por alguien que no le plantee problemas y que no exhiba la capacidad de iniciativa de su antecesor, Luis Fernández, que tanto irritaba a la vicepresidenta primera. Alberto Oliart será un hombre que no discrepará de las directrices marcadas por el cada vez más poderoso Consejo de Administración de RTVE, pero habrá que convenir razonablemente que carece de experiencia alguna en el sector y que a sus ochenta y un años, no parece que sea la persona más idónea para pilotar la transición hacia la TDT y hacer frente a las nuevas y difíciles exigencias que plantea el sector audiovisual español.

Inexplicable cambio de perfil
Si hace tres años se eligió a un periodista con amplia experiencia en radio y televisión como Luis Fernández, no se entiende en absoluto que ahora se cambie radicalmente el perfil para optar por un ex político de avanzada edad que nada ha tenido que ver nunca con la industria audiovisual. Después de aplicar en la Corporación un exigente ERE que ha arrasado con todo el talento y la experiencia acumulados por los trabajadores mayores de 52 años, no resulta explicable la designación de alguien que rebasa los ochenta años para el máximo nivel de dirección de la empresa.

Extrañeza y precipitación
La verdad es que parece una ocurrencia, una solución precipitada y destinada a sorprender más que aplicar las leyes de la lógica y la racionalidad. Quien firma estas líneas no tiene nada en contra, y sí mucha admiración, por Alberto Oliart, pero manifiesta su extrañeza con la misma intensidad que si Luis Fernández, Fernando Ónega, Enric Sopena o Manuel Campo Vidal, fueran nombrados mañana mismo presidentes de la Agencia Espacial Europea o directores generales del Fondo Monetario Internacional. Cada uno en su ámbito, por lógica y por operatividad.

Cambio de jinete
En la Corporación todavía no se han recuperado de la sorpresa de esta designación consensuada por el Gobierno y el Partido Popular. Hace tres años llegó a ese mismo cargo un periodista riojano que abrió una ventana de esperanza en la modernización de RTVE. Hoy, alguien debería explicar porqué abandona su cargo a mitad de mandato y qué desavenencias con el Ejecutivo han propiciado este cambio de jinete con la carrera en marcha. Por lo demás, hay que desearle suerte en el desempeño de su cargo al señor Oliart. Es seguro que la va a necesitar.

Antonio San José es periodista y analista político

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