La Navidad está a la vuelta de la esquina y en el imaginario colectivo tras años de series y películas americanas está la decoración del árbol, el pavo relleno en una mesa repleta de manjares y, por supuesto, la creación de magníficas galletas de Navidad con un dulce glaseado y formas y colores representando árboles de Navidad, muñecos de nieve y renos con la nariz roja. Pero, seamos sinceros, sin una receta fácil y unos pocos trucos, es posible que la escena familiar de narices empolvadas de harina y villancicos de Mariah Carey acabe en un desastre en la cocina con pegotes de masa por todas partes.

Así que, para ponértelo más fácil, hemos recurrido a la reina de la cocina en Estados Unidos: la receta de galletas de Navidad de Martha Stewart. Sí, es mil millonaria; sí, es una de las mujeres más ricas del mundo; sí, sus libros de autoayuda y de recetas de cocina son de lo más vendido. Pero también ha sabido crearse una imagen gamberra en los últimos años. Ha pasado varios meses en una prisión federal meses por conspiración, falso testimonio y obstrucción a la justicia. Ha participado en el roast de Comedy Central contra Justin Bieber, donde le llamó de todo. Y ha hecho cameos en varias series y películas como Dos chicas sin blanca, Men in Black y Malas Madres. Y hace unas galletas de Navidad maravillosas, ideales para sorprender a tus comensales en Nochebuena, Nochevieja o para preparar con los niños el Día de Reyes.

Ingredientes para hacer galletas de Navidad

  • 4 tazas o 800 gramos de harina de todo uso, además de la que usemos para enharinar la encimera donde amasemos
  • 1 cucharadita de levadura
  • ½ cucharadita de sal
  • 60 gramos de mantequilla sin sal a punto de pomada
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla o un sobre de azúcar vainillado
  • Glaseado navideño

Empezamos tamizando la harina, con un tamizador o un colador, junto a la levadura para evitar los grupos y mezclamos con la sal.

En otro recipiente, batimos la mantequilla junto al azúcar con una batidora a velocidad media. En unos tres minutos, conseguiremos una textura pálida y esponjosa. Añadimos los huevos y la vainilla y volvemos a mezclar, ahora a velocidad baja. Cuando lo tengamos integrado, añadimos poco a poco la harina, hasta conseguir una masa homogénea.

El amasado de nuestras galletas de Navidad es un paso clave Kari Shea en Unsplash

Cuando tengamos la masa, la dividimos en dos partes iguales y la amasamos hasta formar sendos discos planos. Los envolvemos en plástico y lo guardamos en la nevera, al menos una hora, aunque será mejor si la reservamos toda la noche.

Precalentamos el horno a 180 grados, con rejillas arriba y abajo. Dejamos reposar nuestra masa de galletas para que se ponga a temperatura ambiente, durante unos 10 minutos. Amasamos hasta conseguir un grosor de medio centímetro y nos ayudamos de más harina para evitar que la masa de nuestras galletas de Navidad se pegue en la encimera o en la mesa.

Utilizamos cortadores con motivos navideños para nuestras galletas de Navidad. Kari Shea on Unsplash

Volvemos a enfriar esta masa para que esté firme, durante unos 30 minutos. Cuando la tengamos, empieza la parte divertida. Con los cortadores que más nos gusten vamos haciendo las figuras de nuestras galletas de Navidad: árboles de navidad, muñecos de nieve, copos de nieve, renos, bastones de azúcar… la lista es infinita.

Vamos colocando nuestras galletas crudas sobre las bandejas del horno que previamente habremos forrado con papel de estraza para hornear.

Cuando estén listas, colocamos las galletas de Navidad en la bandeja del horno. Kari Shea on Unsplash

Truco para unas galletas de Navidad perfectas

Aunque sea más pesado, una buena idea es volver a meter las galletas crudas en el congelador (o en el abatidor si eres muy profesional, pero entonces no estarás leyendo esta receta), para que no se nos quemen y queden tiernas por dentro.

Ha llegado el momento de meter nuestras galletas navideñas al horno. El tiempo de horneado dependerá de si has seguido nuestro truco anterior o no. En caso de haber podido pasarlas por el frío, necesitarás unos 15 minutos. Si has optado por la vía rápida, entre 6 y 8 minutos serás suficientes. En cualquier caso, es recomendable girar a mitad del horneado las galletas, hasta que los bordes de las galletas de Navidad empiecen a dorarse.

Cuando las tengamos en su punto, sacamos las galletas y las colocamos en rejillas para facilitar que se enfríen y estén a la temperatura ideal para poder iniciar su glaseado.

Cómo hacer el glaseado de las galletas de Navidad

Ahora que ya tenemos nuestra materia prima, las galletas, necesitamos decorarlas con un bonito glaseado para que sean unas galletas de Navidad como manda la tradición. Es un trabajo que puede parecer laborioso, pero en realidad puede suponer una tarea sin riesgo para llevar a cabo con los niños de la casa.

Ingredientes para el glaseado de las galletas de Navidad:

  • Alrededor de un kilo de azúcar glass o más si es necesario.
  • 200 ml de agua, pero también puede que necesitemos más.
  • Media taza y dos cucharadas de merengue en polvo, también conocida como albumina, que no es otra cosa que clara de huevo deshidratada. Si tenemos práctica, también podemos recurrir a la clara de huevo.
  • Colorante alimentario en gel de los colores que queramos decorar nuestras galletas.

Empezamos mezclando el azúcar, el agua y el merengue o la albumina en polvo (o las claras de huevo) con una batidora a baja velocidad para que no se nos cocinen los ingredientes. Necesitamos una textura suave, que obtendremos a los 7 minutos.

Tenemos que conseguir que el glaseado para nuestras galletas tenga una textura similar a la del pegamento. Cuando tengamos todo integrado, si no hemos conseguido la mezcla perfecta, solo tenemos que jugar con los ingredientes: si es muy espesa, añadimos más agua; si nos ha quedado muy líquida, usaremos más azúcar glass para espesarla.

Ahora toca añadir el colorante alimentario. Antes, deberíamos separar nuestro glaseado en lotes, en función de los colores que vayamos a necesitar para componer nuestras galletas. A cada mezcla, le añadimos una gota de colorante cada vez y mezclamos. Si es necesario, vamos añadiendo gotas hasta conseguir la tonalidad deseada.

Cuando lo tengamos empezamos a decorar nuestras galletas de Navidad ayudándonos de un pincel y un bol con agua para limpiarlo cada vez que queramos cambiar de colores. Si no queremos usar ahora el glaseado o nos ha sobrado, podemos guardarlo durante una semana en la nevera, tapado para que no coja olores. Cuando queramos usarlo de nuevo, bastará con sacarlo de la nevera un poco antes para que se atempere y removerlo antes de usarlo para que adquiera la textura perfecta.