Llega el momento del turrón, los canapés, el jamón, los postres, los bombones, las cenas en familia y las quedadas con amigos. La Navidad es una de las festividades que más gustan a los españoles. Las luces llenan las calles, las familias empiezan a sacar de la bohardilla las bolas con las que adornar el árbol que lucirá en el salón, los niños escriben sus cartas a los reyes magos y aquellos que viven fuera reservan sus viajes para volver a casa.

Pero no todo son ventajas. Los excesos pasan factura, y el día 7 de enero son muchos los que miran la báscula abriendo los ojos con cara de asombro. No te hagas el loco, sabes perfectamente de dónde vienen.

Sabemos que es difícil renunciar a ciertos placeres de las fechas. Estando en familia, es prácticamente imposible no acabar picoteando más de la cuenta. Y que a nadie se le ocurra rechazar el plato principal, que no queremos engordar, pero tampoco estamos locos.

Es probable que ya llegues con algún gramo extra. Las cenas de empresa, las despedidas durante las vacaciones o la relajación del “bueno, de perdidos al río” previa a cualquier festividad te habrá hecho presentarte en familia “de buen comer”. Pero, ¿cómo resistirse a los patés? ¿Cómo no pelar gamba tras gamba? ¿Podemos mirar hacia otro lado cuando vemos cestas de dulces variadas y cargadas en cada sala de estar?

En ElPlural.com hemos querido realizar una lista de consejos para que, teniendo en cuenta las dificultades del reto, puedas apoyarte en una guía real, alejada de los topicazos que luego nadie cumple. Y hemos de reconocerlo, tampoco todos nosotros somos capaces de seguir al pie de la letra este recetario. 

1. Elige bien tus excesos

Renunciar a ellos es imposible. Y más en fechas señaladas. No te has tirado toda la noche preparando canapés, platos para compartir y elaboraciones navideñas para amargarte más de la cuenta. Sin embargo, y teniendo en cuenta que todos los excesos son negativos, no es lo mismo sentir predilección por las gambas que por los patés. Tampoco lo es comer salmón ahumado que queso curado. Elige bien: hay variedad y tu menú puede ser (un poco) menos calórico de lo que pensabas.

2. Es fiesta, pero se puede salir a correr

Puedes saltarte tu sesión de gimnasio el día 25. Pero, mantener una rutina y no abandonarla siempre es positivo. No olvides el ejercicio: hay que mantener el cuerpo en movimiento. Para perder peso la mejor combinación es cardio tonificación. Otras actividades que te pueden ayudar son el body pump, el yoga y la sala de máquinas, pero en menor intensidad si lo que quieres es perder peso.

Varias personas corriendo. Pixabay

3. No todos los días son fiesta

Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Día de Reyes. Cinco días que se cuentan con la palma de una mano y que todos echamos en falta y empezamos a vislumbrar cada vez más cercanos. Cómete un par de bombones, disfruta de las cenas y las comidas, brinda con cava e incluso tómate un vino. Pero, cuidado… ¡no todos los días son fiesta!

4. Compensa

Precisamente será en esos días con menos ajetreo en la agenda donde puedes aprovechar para compensar los excesos. Realiza una dieta menos calórica de lo habitual, cena de forma ligera y trata de evitar el alcohol.

5. No piques entre horas

El problema no suele estar tanto en las fechas fetiche del calendario. Solemos pensar que la subida de peso viene por el pavo. ¡Nada más lejos de la realidad! Todos nos relajamos y, con excusas de por medio y haciendo oídos sordos a los nutricionistas, abusamos de las cañas con amigos, los dulces por la tarde y las jornadas completas de abundancia calórica.

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6. Cuidado con lo que bebes

Es el consejo más conocido de todos. No empieces a negar con la cabeza. Sí, te lo han dicho otras veces, y tenían razón. Es prácticamente imposible reducir el consumo de alcohol en estas fechas, pero, dentro de nuestras posibilidades, hay que tratar de no abusar. Si lo haces, engordarás. Ni dietas milagro ni recetarios mágicos sacados de Instagram te salvarán de ello. Amigo mío, nadie dijo que fuera fácil.

7. La mezcla ayuda

Y no solo en el alcohol está el problema. En Navidad se abusa de las bebidas azucaradas. Puede ser un consejo chocante de primeras, pero, ¿y si tu cubata (no te pases) lo mezclas con hielo o agua en vez de con CocaCola? Todo ayuda. Pequeños pasos para un gran objetivo. ¡Ánimo y felices fiestas!