La abstención nunca pasó por la hoja de ruta del PSOE. Los caucus de la derecha, orquestados como una operación de desgaste para Gobierno de Sánchez, acabaron siendo un bumerán en sus dos primeras paradas del ciclo. El PSOE no facilitará la investidura de la ahora presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola: “Ella ha elegido y debe ser consecuente”, apuntan desde la sede del partido. Tampoco facilitarán la investidura de Jorge Azcón en Aragón, quien renegó del PSOE incluso antes de haber anunciado el adelanto electoral.

Ferraz quiere poner de relieve la fragilidad de Guardiola, Azcón, Mañueco y derivados. El suflé de Vox infla su capacidad de exigencia para investir candidatos o pactar legislaturas. El partido de Santiago Abascal reclama la vicepresidenta primera, y las conserjerías de Economía, Agricultura, Industria e Interior para allanar la gobernabilidad a Guardiola. “Está claro que en la negociación nadie ha llamado al PSOE (…) Vemos a Guardiola muy nerviosa, cada vez más, pero es imposible una reunión PP-PSOE después de que ayer la propia Guardiola dijo que "no negocia con este PSOE", señalan desde Ferraz.

Guardiola fue propuesta el pasado martes como candidata a la Presidencia de la Junta por el presidente de la Asamblea, el popular Manuel Naharro, pese a no contar con los apoyos suficientes para un pleno de investidura cuya fecha límite es el 3 de marzo. La formación de ultraderecha le trasladó, por boca de su secretario general, Ignacio Garriga, su "no rotundo".

"Por respeto a nuestros votantes y porque no ha entendido el mandato de las urnas, que es que Vox tiene que tener capacidad para cambiar las políticas y garantías para impulsarlas. Fue el PP quien rompió el pacto con Vox hace un tiempo y quien expulsó a Vox de los gobiernos". "Lo que no puede ser es que el PP, que ganó las elecciones con el apoyo del 43,2% de los electores, tenga que travestirse de Vox. No lo podemos hacer", advirtió la dirigente popular desde Mérida.

Guardiola llamó al presidente de la gestora socialista nombrada por Ferraz, José Luis Quintana, también delegado del Gobierno en Extremadura, para que "por responsabilidad", se abstuviera su grupo, "a la vista de los peores resultados" de su historia. Sin negociación de por medio, porque ella "no negocia con este PSOE ni con el sanchismo”. "Es falso" que la jefa de la Junta pidiera la ayuda del PSOE, señaló Quintana en sus redes sociales. “Si quiere reunirse con él, ningún problema, pero le recordará que "el PSOE es la alternativa y no la muleta del PP". "El bloqueo lo tiene que resolver quien lo ha creado: ella", remachó.

La posición de la cúpula regional interina es la misma que la de Ferraz y la Moncloa: no. Nada de auxiliar al PP, nada de facilitarle la gobernabilidad. Menos aún, recuerdan en la dirección de Sánchez, cuando quien convocó las elecciones anticipadas, despreciando la búsqueda de un acuerdo presupuestario que las impidiera, fue la propia Guardiola. No hay debate al respecto.

El fantasma de la repetición electoral sobrevuela Extremadura. El terreno, plagado de arenas movedizas, lo ha aprovechado el PSOE de Extremadura, que, huérfano y en el limbo desde la dimisión de Miguel Ángel Gallardo, ha logrado abrir un debate que complica todavía más la situación a la líder popular.

Nuestra postura no ha cambiado: El PSOE es la alternativa al PP, no la muleta de la derecha", dicen los socialistas extremeños. Los socialistas pretenden exprimir al máximo el temor del PP a una repetición electoral. “Se nos pide al PSOE que salvemos los muebles a una señora que se ha metido en un lío ella solita”, dicen, para despachar una actuación coherente con el argumentario basado en azuzar el riesgo de que Vox llegue a las instituciones.

Además, si el PSOE optara por abstenerse en la investidura de la candidata del PP tendría que impulsar una consulta interna entre la militancia y el precedente traumático de dejar gobernar a Mariano Rajoy en 2016 sigue muy presente.

A partir de aquí el calendario es claro y corre en contra de los intereses de Guardiola. Si la investidura fracasa, como parece previsible, empezará una cuenta atrás de dos meses. Tras ese tiempo, de no haber sido investida presidenta, Guardiola tendrá que convocar nuevamente elecciones. Serían las terceras en tres años para una región que, el 21 de diciembre, por primera vez en su historia, votó en un 60% a la derecha.

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