La Comisión Europea ha pedido este lunes a los países de la UE que eviten “la retirada prematura de activos, como las instalaciones nucleares existentes, que pueden seguir proporcionando electricidad fiable, de bajo coste y con bajas emisiones, también puede desempeñar un papel importante” como medida que responda al alza de precios del petróleo por la guerra en Irán.

La presidenta del Gobierno comunitario europeo, Ursula Von der Leyen, ha remitido esta petición a los 27 a través de una carta, en la que incluye una propuesta sobre el terreno energético en aras de oxigenar “las graves repercusiones geopolíticas y geoeconómicas” que el escenario bélico en Oriente Próxima podrá dejar, con impacto en materias como el transporte o el comercio.

En aras de aprender de “las lecciones del pasado”, Von der Leyen ha abogado en su misiva en tener en cuenta “posibles medidas adicionales para aliviar el impacto” de las consecuencias económicas “en consumidores y empresas”, situando en el centro de la mesa de debate cualquier medida que se ejecute en el horizonte próximo siempre que “no retrase la descarbonización del sistema energético, no aumente la demanda de petróleo y gas, sea temporal, dirigida y minimice los costes fiscales”.

Entre otras medidas de calado que suscribe en la carta, Von der Leyen también incluye impulsar contratos eléctricos estables para las industrias, reforzar el sistema europeo de comercio de emisiones o revisar la fiscalidad que grava la electricidad frente a combustibles fósiles.

Los líderes de los países miembro se la UE se reunirán este jueves en Bruselas en el marco de la aprobación de un paquete de medidas con el que buscan rebajar el impacto del incremento de los precios de la energía, al igual que ya se realizó en 2022 con la guerra de Ucrania y que, en los momentos presentes, se postula una situación de similares características con el conflicto que está teniendo lugar en el corazón de Oriente Próximo.

Von der Leyen: “Debemos prepararnos para más”

En la misma misiva, la máxima mandataria de la Comisión Europea ha advertido al conjunto de los países de la UE de mantener una postura de alerta por los acontecimientos que puedan derivarse del escenario bélico en Irán tras los ataques y amenazas de Estados Unidos e Israel desde comienzos de este mes de marzo. “Debemos prepararnos para más si el conflicto se prolonga. Nuestra respuesta debe estar directamente en consonancia con la gravedad de las amenazas a las que nos enfrentamos”, ha señalado.

Bajo este contexto, el Gobierno europeo ha prometido evaluar “caso por caso” el impacto de los mecanismos nacionales de emergencia que buscar poner freno a los altos precios del gas, como fijar un tope de la generación eléctrica. De la misma manera, ha puesto de relieve que cualquier medida que se materialice bajo esta premisa debe ser de carácter “temporal y específico” para evitar el retraso en la transición a las energías verdes, no aumentar la demanda de combustibles fósiles y minimizar los costes fiscales.

Para garantizar este escenario de actuaciones, Von der Leyen ha garantizado que se eliminarán las barreras existentes y promoverá el uso de las capacidades de generación de bajas emisiones de carbono y otros mecanismos que confluyan en buscar precios estables en un horizonte de tiempo más prolongado.  

Refuerzo en el mercado de emisiones

Como primeras actuaciones a tener en cuenta con respecto al sistema europeo de comercio de emisiones, enmarcado en la política climática de Bruselas, por un lado, se presentará una propuesta para incrementar la capacidad de reserva de estabilidad del mercado para regular los derechos de emisión y que abrirá la puerta a “abordar mejor la volatilidad excesiva de los precios y mantenerlos bajo control en corto plazo”. Como segundo punto, se podrán adoptar nuevos márgenes del sistema teniendo en cuenta las inquietudes de la industria y con vistas a definir una nueva senda de descarbonización “más realista” de cara a 2030 y en adelante.

En la misma dirección, también apuntan a la fiscalidad energética como uno de los factores que influyen en el coste final de la electricidad en Europa. En particular, advierten de que, en algunos casos, la electricidad está gravada "hasta quince veces más que el gas", lo que se traduce en una carga desproporcionada para las empresas que avanzan hacia la electrificación.

Bajo este telón de fondo, Von der Leyen ha subrayado que el encarecimiento de la energía está teniendo ya efectos directos en la economía europea, advirtiendo a su vez de que, desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, la UE ha gastado unos 6.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, lo que ha señalado que es "un recordatorio directo del precio que pagamos por nuestra dependencia".

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