Marc Fortuny tiene seis medallas en campeonatos de España, formaba parte de la selección española junior, luce con orgullo medallas internacionales… pero esta semana ha sido noticia por algo muy diferente, por hablar abiertamente de su sexualidad y reconocer que el hecho de estar en el armario le perjudicaba personal y laboralmente.

Fortuny paso de las victorias y el reconocimiento a decaer y perder competiciones. De hecho, lleva tres años sin enfrentarse a un rival. No se sabía la razón. Nadie se lo explicaba, pero la llave para solucionarlo sólo la tenía el.

La encontró cuando salió del armario, cuando reconoció abiertamente que era gay. Sólo entonces, al aceptarse, pudo volver a ser el yudoca que fue.

“Tuve que salir del deporte de élite porque no terminaba de estar bien y necesitaba un parón para reflexionar y dar un paso adelante en el ámbito más personal”, ha explicado en una entrevista en Marca.

“No terminaba de estar bien. Ya veía que era gay y no sabía cómo gestionarlo. No me veía capaz de seguir compitiendo y estar en el mundo del judo y aceptarme. Por eso decidí salir y ser yo mismo”. Palabras con las que Fortuny demuestra una vez más lo difícil que es decir públicamente que se es homosexual cuando tu trabajo es ser deportista.

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En pleno año 2018, la comunidad LGTBIQ+ sigue siendo minoritaria en el mundo del deporte de élite. Cada vez que un deportista sale del armario, se le ensalza como si fuera un héroe o se le critica cuando, en realidad, tendría que verse como una acción normalizada y sin interés. Pero sigue existiendo un tabú que complica la vida personal de estos profesionales.

Hasta tal punto que, en el caso de Fortuny, llegó a plantearse que de saberse su homosexualidad sus rivales podrían sentirse incómodos. “Creo que el judo sí influye porque al ser un deporte de contacto pues te sientes más violentado o tienes la sensación de que puedes hacer sentir incómodo a alguien. Cuando hacía judo pensaba: si se lo digo a mis compañeros a lo mejor alguien se va a creer que cuando haga un combate le estoy tocando o viendo de otra forma’. Luego te das cuenta de que no es así”.

El colectivo LGTBIQ+ y el fútbol

Quizás el área donde se silencia más la sexualidad de sus profesionales es el fútbol, el deporte rey en nuestra sociedad.

El Plural.com publicó que el Mundial de Rusia podría teñirse de color arcoíris anunciando que 20 futbolistas iban a salir del armario. Sin embargo, el Mundial paso y no hubo rastro de esa supuesta reivindicación.

Todo empezó con unas declaraciones del futbolista Liam Davis al diario británico The Telegraph en las que aseguraba que había un “grupo de unos 20 jugadores” planeando salir del armario. "Aparentemente hay un grupo de unos 20 jugadores que están trabajando en ello, y se lo han confiado a otras personas", dijo Davis.

Esta confesión hizo que saltara las alarmas en Rusia, precisamente uno de los países con mayor estigma contra los colectivos LGTBI. De hecho, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ya condenó al país por discriminar y vulnerar la libertad de expresión por la llamada “ley de propaganda gay”, impulsada por el polémico presidente Vladimir Putin.

El contexto, el anuncio podría haber ayudado de alguna manera a romper algunos tabúes intrínsecos que arrastra el deporte rey, como que es un deporte solamente para heterosexuales. Y aunque poco a poco se van dando casos de jugadores que salen del armario, éstos siguen siendo excepción y no regla. Además, la mayoría de los futbolistas que han reconocido su homosexualidad han esperado a que sus carreras hayan terminado para hacerlo oficial.