Siempre nos quedará París. Esta frase clásica también tiene sentido cuando hablamos de cambio climático. Y no solo por los acuerdos que se tomaron en esta ciudad. También porque parece ser la primera en adoptar una medida audaz: hacer que todo su transporte público sea gratuito. 

11 millones de habitantes

Esto significa que los 11 millones de habitantes de la megaurbe no tendrán que pagar billete para acceder a cualquier convoy de la red de metro, autobuses y los trenes interurbanos. Aunque en realidad se trata de una propuesta que aún está en fase de estudio.

La decisión dependerá sobre todo del impacto económico que pueda tener. O más bien, de la rentabilidad. A priori puede parecer que permitir que todos los parisinos viajen gratuitamente supondrá un gran gasto. Pero también hay que evaluar las consecuencias económicas de la contaminación, de las restricciones de tráfico, de la sanidad, etc. 

6.000 millones al año

En principio, se estima que adoptar esta medida supondría un desembolso de más de 6.000 millones de euros al año. Por otro lado, habría que tener en cuenta los beneficios de un aire más limpio y menos emisiones contaminantes. No hay que desdeñar que en un escenario así las inversiones y el turismo subirían de modo importante. 

Antes, evidentemente, hay que encontrar la forma de sufragar esos 6.000 millones y la única posible parece ser una subida de impuestos. Esto restaría apoyos a la propuesta, dado que los ciudadanos van a comprender que están pagando el transporte vía retenciones fiscales. Otra opción sería la de establecer una tasa a todos aquellos vehículos contaminantes que accedan al núcleo central de París. 

En cualquier caso, es un primer paso en la senda de las medidas valientes y radicales que antes o después tendrán que empezar a tomar las grandes ciudades del planeta. Si Singapur ya ha prohibido matricular un coche si no se da de baja otra antes, París puede ser la pionera en el transporte público gratuito.