Cuando pensamos en el cambio climático, se nos vienen a la cabeza zonas desérticas, sequías severas, alzas de la temperaturas descontroladas. Y es verdad, es así: pero estamos olvidando muchas otras derivadas. Las emisiones de Co2 a la atmósfera tienen otros muchos efectos secundarios. Por ejemplo, la acidificación de los océanos.

Absorción del CO2

El fenómeno se produce por que el agua de los océanos tiene la capacidad de absorber parte del CO2 que emitimos. De hecho, gracias a este efecto no nos hemos carbonizado ya. Pero esta absorción tiene dos repercusiones sobre los mares. Por un lado aumenta su temperatura. Por otro, incrementa la acidez de las aguas. Y ambas consecuencias son, lógicamente, nociva. El proyecto de origen alemán BIOACID ha lanzado una serie de advertencias sobre las consecuencias de esta acidificación de los océanos. Según este estudio, los más perjudicados son los organismos pequeños y los seres marinos en fase de larvas o alevines. Al menos es lo que afirman nada menos que los 250 científicos que ha reunido el proyecto. Es cierto que hay otras criaturas que se están beneficiando de este incremento de la acidez marina, pero en general, las especies más comunes empiezan a sufrir sus efectos. Una agresión que se une a la pesca indiscriminada y a la contaminación por otras fuentes.

Caída del ph

El ph de los océanos ha caído desde el 8,2 al 8,1 desde el inicio de la Revolución Industrial. Una décima puede parecer poco, pero es muy relevante para desestabilizar el equilibrio en los ecosistemas marinos. En realidad, en solo un siglo, el agua del mar ha aumentado su acidez en un 26%. El blanqueamiento de lo corales que se ha empezado a percibir de modo severo en áreas cercanas a Australia puede ser uno de los efectos de esta acidificación. Las repercusiones que a medio plazo pueden tener la desaparición de las especies marinas más pequeñas mas es algo que veremos en un futuro. Con toda seguridad.