“La infanta debería renunciar a sus derechos dinásticos creo que es uno de los mejores servicios que podría hacer”. Así de tajante ha sido el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, en el mismo día que ha arrancado el juicio del caso Nóos y la infanta Cristina se ha sentado en la última fila del banquillo de los acusados. Solo unas filas más adelante, hacía lo propio su marido, Iñaki Urdangarin.

En una entrevista en El Intermedio, Sánchez ha explicado que tras tantas polémicas cree que la renuncia de la infanta a todos sus derechos dinásticos sería, no solo lo adecuado, sino una forma de servir a la ciudadanía y a la propia corona.

Pero el líder del PP no solo ha hablado sobre el caso Nóos. Aunque el Gran Wyoming ha bromeado asegurando que tenían en plató a Pedro Sánchez para “hablar de lo que más preocupa a los españoles: la presencia del Pequeño Nicolás en Gran Hermano VIP”, realmente el socialista ha aprovechado el espacio para hablar sobre Cataluña, los posibles pactos electorales y para intentar arrojar algo más de luz sobre su propio futuro.

“Yo por mi futuro no me preocupo”
Dicen que tras la tormenta, siempre llega la calma y esto es lo que parece que está experimentando el PSOE y sus cabezas visibles. Tras cuestionamientos públicos, Susana Díaz mostró su apoyo a Sánchez siempre y cuando no se saltasen las líneas rojas del partido, una línea muy fina que les liga directamente con la necesidad de obtener el apoyo de Podemos para formar un hipotético gobierno: el referéndum en Cataluña.

Con este obstáculo ante él, Sánchez ha reconocido que la solución esta en el diálogo y que, de hecho, ya ha podido ver que coincide en más cosas de las previsibles con muchas de las organizaciones de Podemos a nivel regional y municipal, al mismo tiempo que ha destacado que ayer mismo habló por última vez con la líder andaluza.

Y nada podría ser más positivo que esto pues Sánchez sigue defendiendo que su ideal es “formar un gobierno de izquierdas y de progreso en nuestro país” y que para conseguirlo, primero "tenemos que entendernos para poner fin a un gobierno, el de Rajoy, que ha sido un desastre". “Las fuerzas políticas que representamos el cambio debemos ponernos de acuerdo”, ha insistido.

Quizás por ello ha asegurado que no se preocupa por su futuro y que ahora lo que toca es trabajar para llevar al Gobierno todo lo que ha pedido el pueblo en las pasadas elecciones, celebradas el 20 de diciembre. Acto seguido ha vuelto a decir que se presentará para seguir liderando el PSOE en un congreso aún sin fecha concreta pero que ve como algo muy positivo porque “serán los propios socialistas los que puedan escoger en primarias quién quiere que les lidere”, ha dicho .

El baile de Mas y Rajoy
Para el líder del PSOE la situación que atraviesa actualmente Cataluña tiene dos claros responsables: Artur Mas y Rajoy, que han mantenido una relación un tanto peculiar durante esta última legislatura.

Sánchez ha acusado a Rajoy de usar los apoyos de Mas cuando era necesario, como para sacar determinadas medidas en el Congreso, para luego dar la espalda a los catalanes y negarse a dialogar. “En los últimos cuatro años Rajoy y Mas bailaron mejilla con mejilla para terminar espalda con espalda”, ha dicho para destacar que él llamará esta semana al nuevo president de la Generalitar, Carles Puigdemont, porque aunque sea “desde la discrepancia, debemos hablar”.

Frente al “plan de Rajoy para afrontar el conflicto en Cataluña” que ha sido “nada, no hacer absolutamente nada”, el Sánchez puesto las cartas sobre la mesa para llegar a “un pacto para modificar la Constitución y solucionar el problema". Y es que ha vuelto a recordar que “Rajoy ha gobernado solo y frente a todos, confundió su mayoría absoluta con absolutismo”.