Partir de una materia prima, de la tierra, como es la caña permite crear ambientes muy veraniegos, sin necesidad de acudir a materiales artificiales para la terraza o el patio, ni renunciar a un producto andaluz y artesanal. Los creadores de este tipo de carpas y sombrillas, las realizan maestros choceros, un oficio casi extinto en España y Andalucía. Antonio Gandano es uno de los que aún sobrevive, en este terreno de la arquitectura sostenible, en el municipio de Arcos de la Frontera (Cádiz). “Trabajar la caña y crear carpas con pasto permite crear ambientes mucho más naturales en nuestra vivienda”, aclara. Las chozas ya dieron cobijo a nuestros antepasados, dándole uso como techo de las cabañas. Ahora la arquitectura sostenible ha permitido el renacimiento de esta construcción primaria, que podemos ver en gran cantidad de establecimientos de costa y playa. Internet ofrece un amplio abanico de posibilidades, como en plataformas online como homify, donde ver múltiples entornos naturales para nuestro jardín. Gandano también ha podido aumentar sus clientes a través de la Red, ya que señala que “muchos usuarios se han interesado por el origen de este material artesanal”. MATERIA PRIMA ARTESANAL Gandano lleva en el oficio más de dos décadas y ha realizado carpas para clientes en Gran Bretaña, Dinamarca o Noruega, con una fuerte valoración de este tipo de construcciones, respetuosas con el medio ambiente. “Las chozas de pasto son un símbolo de serenidad y belleza y de comunión con la naturaleza”, destaca este maestro chocero. Para la construcción de estas carpas, los maestros choceros han ido creando año tras año sus propias herramientas con las que moldear el pasto. Los dos utensilios esenciales son la navaja y la aguja. La técnica a la hora de moldearlo resulta esencial para el toque final de la carpa, aunque al ser una construcción artesanal, tendrá variaciones en función de la técnica de cada maestro chocero. Los precios de las carpas pueden oscilar en función de los metros necesarios, aunque las ventajas del material son beneficiosas en cualquier época del año. En una comunidad tan calurosa como Andalucía, el pasto tiene muy buenas propiedades al crear un ambiente fresco en verano y resistente e impermeable en invierno. La naturaleza de sus materiales puede permitir que la carpa pueda durar entre 40 y 80 años, aunque la parte externa expuesta al sol tenga que revisarse cada diez años para evitar su deterioro.