“Una madre, sentada junto al padre, dice que se va a dormir. Pero antes, prepara unos bocadillos para los niños”, lee Nika, de Nigeria, con marcado acento inglés mientras mece en un carrito a su bebé para que deje de llorar. “…Lava los platos donde había servido galletas, saca del congelador la carne para el almuerzo del día siguiente”, continúa Verónica, de Ecuador, que tiene a su hija, de unos meses, en brazos. “…Plancha una camisa y pega un botón que falta, tira la basura y cuelga unas toallas para que se sequen”, prosigue Natasha, de Rusia. “…Pone agua al perro y al gato, entra en la habitación de cada uno de los hijos, les da un beso, apaga la luz…”, añade Caty, de Marruecos. Luz, de Ecuador, termina de leer el texto dándole el biberón a su pequeño: “En ese momento, el esposo apagó la televisión y dijo ‘me voy a acostar’. Y lo hizo… ¡Sin ningún problema!”. Es el cuento de la mujer maravilla. “La mujer maravilla no es maravillosa. Y eso es lo que nos pasa a diario, no es un cuento chino. Necesitamos buscar tiempo para nosotras, porque el marido no lo va a hacer y los hijos tampoco”, afirma Asmaa Hallaga Messari, responsable de Tejiendo Redes, un programa impulsado por la Fundación Sevilla Acoge para mejorar la calidad de vida de las mujeres inmigrantes mediante un trabajo de empoderamiento que aumente su autoestima y su participación en la sociedad española. Durante el taller, las mujeres -todas con nombres ficticios- atienden a las explicaciones de Asmaa, que borra una palabra de la pizarra: ayuda. “Esta palabra es fea, no nos gusta. Nuestras parejas no nos tienen que ayudar, tienen que compartir las tareas porque son responsabilidades de toda la familia. No le vamos a decir a un niño de cinco años que friegue el suelo, pero sí hay que enseñarle, sea niño o niña, las tareas sin diferenciar”, insiste. Las mujeres asienten con la cabeza. El programa, financiado por el Instituto Andaluz de la Mujer y la Obra Social de La Caixa, da respuesta a los nuevos retos y realidades de una sociedad diversa abordados en unas jornadas organizadas por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) dentro de la Cátedra UNESCO de Interculturalidad y Derechos Humanos, en la que también ha participado Sevilla Acoge.
Asmaa acompaña a las mujeres, con sus bebés, a la salida del taller. Asmaa, a la izquierda, acompaña a las mujeres, con sus bebés, a la salida del taller.

Asmaa pone mucho énfasis en la necesidad de sentirse bien: “Hay cosas que tienen que esperar; lo que no puede esperar es nuestra vida. El estrés no lo cura una pastilla. No estoy hablando de ir a un spa, ni de viajar en un crucero porque no nos lo podemos permitir. Un paseo por el río nos puede ayudar, y es gratis. Si voy a una entrevista de trabajo y nada más llegar ven que estoy mal, me puedo cargar el puesto. Y eso, a su vez, empeoraría el estado de ánimo”. [cita alineacion="derecha" ancho="50%"]"Nuestras parejas no nos tienen que ayudar, tienen que compartir las tareas porque son responsabilidades de toda la familia”[/cita] El círculo puede convertirse en vicioso, porque, además, son mujeres con una escasa red de amistades y conocidos. “Por eso tenemos que tener mucha fuerza. Esto es lo que toca y no hay nadie que me pueda echar una mano”, reflexiona ante ellas, que a pesar del día de lluvia han acudido a la clase. Maira, de Ecuador, levanta la mano: “Es que yo a veces estoy en la parada del autobús y me dan ganas de pedir un abrazo”. Todas se identifican en ese momento con ella. ESTEREOTIPOS Asmaa continúa con el taller, en el que alguna incluso ha llorado contando sus experiencias. “En ningún momento, mi identidad personal tiene que ser un factor que me pueda perjudicar. Tenemos que enfrentarnos a los estereotipos de ser, por ejemplo, marroquí o del África negra. Está en nuestra mano demostrar que nuestra identidad es ésta y es buena y estamos orgullosas de ella y podemos convivir con otras identidades. Tenemos que demostrar que esos prejuicios negativos son falsos. Y para ello, tenemos que participar”, concluye Asmaa. Ella es de Larache y sabe bien de lo que habla. Algunas de las mujeres que han pasado por Tejiendo Redes -la pasada edición hubo más de 60 participantes- son hoy emprendedoras, según explican en Sevilla Acoge. Su directora, Ángela Paschoeto, remarca su filosofía de trabajo con todas las personas que acuden a la fundación: “No trabajamos a corto plazo, dando de comer, sino a medio y largo plazo. Tratamos de que salgan adelante por ellas mismas ganando en autonomía, que no tengan que ir a la cola de Cáritas o cualquier otra institución que dé de comer”.   unia       1. La UNIA lleva a Platero a su tierra 2. Soy yo 3. Cansadas de la igualdad de corta y pega  4. Elija: ¿Trabajador pobre o parásito asistido? 5. Arte sin mecenas 6. Somos capaces 7. Cursos de verano contra el desempleo