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The Literary Man o el paraíso del amante de los libros

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Sáb, 3 Sep 2016

Lo mismo que seas amante de los libros en el rol de lector o que formen parte de tu vida como autor —y en esto nada tiene que ver que hayas visto publicadas tus obras— es seguro que sentirás debilidad por bibliotecas o librerías y las visitarás con frecuencia. Si eres de los que decoras tu casa con estantes llenos de libros y ocupas la mesilla de noche con más de un título empezado o esperando su turno, sabrás disfrutar de este hotel como si del mejor Spa del mundo se tratara pues The Literary Man es, sin dudarlo ni un momento, lo más parecido al paraíso de cualquier amante de los libros. Un lugar de visita obligada como la librería Lello e Irmaõ en Oporto, la Cuesta de Moyano en Madrid y tantos lugares en los que se rinde culto idolatrado a las letras impresas. Y no es casualidad que The Literary Man esté donde está, pues Óbidos es una de las Ciudades del Libro que salpican sobre todo la vieja Europa y que elevan el concepto de Turismo Cultural a la máxima potencia, clasificadas por la UNESCO como Ciudad Literaria.

 

Conocida por su castillo y la ginginha, una ciudad que huele a papel impreso y libros viejos

Óbidos, pequeña población medieval a poco más de una hora de Lisboa, 75 kms de distancia, cuenta en el interior de sus murallas perfectamente conservadas con un puñado de establecimientos donde los libros son una religión. Hasta el punto de que una de sus iglesias del Siglo XIII, ha sido reconvertida en la Librería Santiago. Antiguos almacenes como la Livraria da Adega o este hotel, completan el escenario en el que cada año se celebra la feria literaria Folio. Y si el pueblo entero se rinde a los libros como uno de sus atractivos ¿qué mejor lugar para dormir que el mayor hotel literario del mundo?

The Literary Man transformó un antiguo convento, que ya fue posada en otra época, por el entusiasmo de sus fundadores Marta Garcia y Telmo Faria. Éste último, escritor que fue alcalde de la villa.

Se consideran antes de hoteleros, narradores y han reunido hasta la fecha más de 22.000 libros en su espacio, aspirando a la cifra de 100.000.

Todas sus estancias, las comunes como el gran salón con chimenea que hace las funciones de comedor también, los pasillos y por supuesto las habitaciones, están forradas de libros.

Libros para leer, comprar, soñar y comer.

Nuevos, usados y rarezas o la sección específica de gastronomía, que no sólo está permitido ser consultados a placer, sino que pueden ser adquiridos. Un aliciente capaz de secuestrarte y privarte de visitar las maravillosas calles empedradas y sin tráfico, que aunque a las horas centrales se llenen de turistas, recuperan la paz y la magia al caer la tarde o llegar la primera hora de la mañana. Y como no podía ser de otra forma, un hotel lleno de libros, dedicado a ellos, no sólo aprovecha las cualidades de insonorización de semejante tapizado en las paredes, sino que alberga a huéspedes amantes de la lectura que, por naturaleza, son silenciosos y discretos. Tan sólo puede alterarse en contadas ocasiones la quietud de tu lectura con momentos de animada charla al calor de una copa de vino, de su excelente carta de caldos locales con denominación de origen—no dejen de probarlos—, o un Gin Tonic de autor a elegir entre su asombrosa variedad de destilados a la vista en un rincón de la biblioteca.

 

¡Libros hasta en la sopa!

Completa su oferta de élite, pero no elitista, una cocina con recetas tradicionales modernizadas muy del gusto del comensal actual, cosmopolita pero con afición por los sabores locales y la cocina de temporada. Y todo ello, con una relación calidad precio ajustada, no diríamos que económica, pero sí al alcance de la mayoría, si tienen el gusto por disfrutar de un lugar como este que para algunos, no tiene precio.

Óbidos no es una excepción en Portugal. A la citada y célebre librería de Oporto, hay que sumar cualquiera de sus tiendas de viejo en el barrio Alto o el Chiado de Lisboa, empezando por Bertrand considerada por el libro Guinness de los Récords como la más antigua del Mundo. Y eso, querido lector, apreciado autor, es motivo más que suficiente para enamorarse de Portugal.

Web del hotel The Literary Man.

 

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