Ramón Espinar, secretario general de Podemos Comunidad de Madrid. Íñigo Errejón, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid. En los comicios de 2019 se dará una coyuntura de lo más singular: el cabeza de lista de una formación no será el líder de dicho partido. Tras la batalla de Vistalegre II, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón pactaron que este último sería el candidato a Madrid a cambio de no disputarle el liderazgo a nivel nacional. Pero lo que se preveía una alfombra roja se ha tornado en un auténtico vía crucis. El exportavoz morado ha protagonizado numerosas tensiones y distensiones con Espinar. A cada pipa de la paz le sucede otra ciclogénesis. Y vuelta a empezar. ¿Cuáles son los motivos de estos encontronazos? Esta es su historia

El preludio y Vistalegre II

La segunda Asamblea Ciudadana, el cónclave de Podemos, estaba fechada para febrero. Se barruntaba una batalla encarnizada entre Errejón e Iglesias, y de hecho lo fue, pero antes, se iba a librar la denominada guerra por Madrid. En septiembre de 2016 se disolvió el Consejo Ciudadanos de Podemos Comunidad de Madrid y se convocaron primarias. En el proceso interno se enfrentaron los equipos de Rita Maestre y Tania Sánchez, secundadas por Errejón y tildadas de errejonistas; a Ramón Espinar, apoyado por Iglesias y el resto de pablistas. La batalla se saldó con victoria pablista y Espinar comenzó su andadura al frente de Podemos Comunidad de Madrid.

Los meses anteriores a Vistalegre II fracturaron al partido en dos: errejonistas y pablistas. Errejón perdió e Iglesias procedió con su particular purga. Le arrebató la portavocía en el Congreso y fue relegado a un rol subalterno. Ambos alcanzaron un acuerdo: Errejón sería el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid a cambio de no disputarle nuevamente el liderazgo. Y es aquí, en este punto concreto, cuando los caminos de Íñigo y Ramón se cruzan una, y otra, y otra vez….

Las tres aristas: Pablo, Ramón e Íñigo

El pacto alcanzado por Errejón e Iglesias provocó la desazón de Espinar. Los líderes autonómicos y regionales suelen encabezar las listas en los comicios, pero con el pacto entre Errejón e Iglesias, esto no ocurrirá. Ramón Espinar fue privado, de facto, de ese privilegio en favor del actual secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político. Y Espinar, que fue apoyado por el secretario general en las primarias de Madrid contra Rita Maestre, lejos de aceptar las consignas del líder, prestó batalla.

El pacto por Madrid incluía una alfombra roja para Errejón también en las primarias de Podemos Madrid municipio. Pero no fue así. Según explican fuentes internas consultadas por El Plural, “la idea tras Vistalegre era que se respetara el acuerdo y que se dejara vía libre a Íñigo también para el Consejo Ciudadano Municipal. Eso se acordó con Pablo. Pero Ramón y algunos pablistas aquí [Madrid] se lo pasan por el forro, con lo cual hacen falta negociaciones e, in extremis, se alcanza el acuerdo de Unidos por Madrid”. Concretamente, se acordó el nombre de Julio Rodríguez, quien ganó las primarias.

El exJemad uno de los hombres de confianza de Iglesias, sería el cabeza de una lista que los errejonistas apoyarían a cambio de seis de 18 puestos en el Consejo Ciudadano de Madrid. Este acuerdo se produce, tal y como señalan a este diario, después de que Ramón Espinar y algunos pablistas en Madrid decidieran desmarcarse del acuerdo entre Iglesias y Errejón. La ecuación lógica es muy simple: Íñigo pacta con Pablo ser candidato en Madrid y pasar a un segundo plano a nivel nacional, lo que supone que Ramón no sería el cabeza de lista en Madrid 2019, el líder regional entra en cólera y, junto a ramoners y algunos pablistas, deciden dinamitar el pacto.



Las maniobras por el control de Madrid

¿Cómo cargarse un pacto rubricado por el líder de la formación? Maniobrando con los estatutos en la mano. Tal y como informó El Plural, Espinar se valió de una norma introducida en la Segunda Asamblea Ciudadana de Podemos y guardada en el cajón de los recuerdos. Según este precepto, con el pretexto de acercar las bases a las cúpulas, en los procesos de primarias, en este caso en Madrid, no solo se elegirán a los dirigentes municipales, sino también a un número determinado de representantes de los Círculos que se incorporarán al Consejo Ciudadano Autonómico. Esta disposición permitirá a Espinar diluir la presencia errejonista en el CCA ya que los círculos en la capital los controla el secretario general autonómico y, en consecuencia, los nueve nuevos representantes fueron afines a Espinar, que se aseguró así el control del principal órgano autonómico.

Pasaron las semanas, y, de pronto, Cristina Cifuentes da un vuelco al tablero político tanto nacional como madrileño. Las informaciones sobre el presunto máster de la ya expresidenta de la Comunidad de Madrid forzaron el adelanto del calendario de los plazos de Podemos. Los morados adelantaron las primarias por las que debería pasar Errejón y todo saltó por los aires cuando, en pleno proceso de configuración de candidaturas, Carolina Bescansa difundió erróneamente a través de su canal de Telegram un documento que incluía una propuesta para Íñigo Errejón: la diputada sería su número dos para Madrid 2019 a cambio de que el exportavoz la apoyara en unas primarias generales para destronar a Pablo Iglesias. Rápidamente corrieron caudalosos ríos de tinta. Bescansa alegó que era “un borrador que yo no había revisado” y Errejón lo calificó de “delirante e indignante”. 

Según pudo confirmar El Plural, sí que existieron negociaciones entre Errejón y Bescansa que, tal y como ha expuesto el propio exportavoz, cristalizaron en el ofrecimiento a la diputada morada de ser número dos por Madrid. No obstante, fuentes internas aseguran que “no conocíamos ese documento” y su contenido no era ni mucho menos el objeto de las negociaciones, ya que la propuesta del futuro candidato regional se limitaba a la inclusión en la lista como su mano derecha. Además, matizan que “no se trata de derrocar a Pablo”, sino de competir como ya se hizo en Vistalegre II, de manera virtuosa y sana.

La gravedad de la situación provocó la intervención del secretario general de Podemos, quien ya había advertido que no admitiría “ni media tontería” en Madrid. Iglesias forzó una candidatura única entre Errejón y Espinar que incluí al segundo como número tres en las listas de 2019, aunque finalmente, tras las primarias, será numero cuatro.



Prisas, filtraciones y los 'Papeles de Bescansa'

Con la publicación de las presuntas irregularidades del Máster de Cifuentes, Espinar convocó al Consejo Ciudadano Autonómico para adelantar los tiempos y celebrar, a la mayor celeridad posible, el proceso interno para proclamar a Errejón como candidato oficial. Este cambio de planes disgustó al futuro candidato, quien admitió que “me hubieran gustado otros plazos” pero asumió el mandato de “ganar la Comunidad de Madrid”. Pero Errejón no solo tuvo que hacer frente al cronómetro, sino también a presuntas informaciones adulteras.

Fuentes internas cercanas al equipo de Errejón aseguran que, entre semejante maremágnum de informaciones que trascendieron durante en loso días previos a las primarias y a los papeles de Bescansa, varias eran “falsas” o contenían ingentes inexactitudes, y atribuyeron a afines a Espinar las filtraciones adulteradas.


Espinar niega que se estén filtrando noticias falsas para boicotear a Errejón


El Plural ha contactó con el entorno del secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, quien desmintió categóricamente que filtraran informaciones falsas para boicotear la candidatura de Errejón. Aseguraron que “es más una cuestión de medios que de alguien del equipo de Espinar” y, en este sentido, “no cuestiono lo que se ha publicado porque los periodistas tenéis un compromiso con ser objetivo y neutro”, y sentenciaron: “Han sido muchos medios los que lo han recogido, precisamente porque es verdad”, y añaden, “quiere tener la firma para luego poder decir las siglas que van a ser, decidir si esta confluencia sí o esta no…”.

El cisma puso de manifiesto que las heridas nunca han sanado, y ni siquiera compartieron lista y candidatura, parecen se vayan a supurar. Y es que, las primarias municipales de Podemos en la Comunidad de Madrid ha vuelto a dividir a la formación y cada uno ha apoyado a sus candidatos.

Ambos son conscientes de que están condenados a entenderse, pero por el momento, la pipa de la paz no dura más de una calada. Fumata blanca, y vuelta a empezar.