A Juan José Millás se le ha "agotado la paciencia". En su columna de este viernes del diario El País ha estallado ante la "corrupción panorámica" que nos invade. "No hay una sola institución en la que al mirarnos, como en un espejo, nos devuelva una imagen respetable", argumenta y advierte de que las sociedades, por mucho que aguanten, "también tienen su límite".

Asegura que la "descomposición legal y la ilegal se han trenzado de tal modo" que no hay manera de distinguir a los corruptos de las tramas civiles que les prestan apoyo. Y pone como ejemplos de esta "corrupción en pantalla panorámica" el reciente nombramiento de José Antonio Sánchez al frente de TVE o permitir que Ana Mato se responsabilice de la lucha contra el ébola. Los ejemplos son muchos, demasiados:
"Colocar a José Antonio Sánchez al frente de Televisión Española es tan sensato como responsabilizar a Ana Mato de la lucha contra el ébola o encargar a Mónica Oriol la defensa de los derechos de la mujer. También como hacer ministro del vatio a José Manuel Soria, prestar una tarjeta de crédito a Rodrigo Rato o encargar a Sonia Castedo la recalificación de unos terrenos de propiedad pública. Lo mismo que confiar a la justicia el caso Fabra, a Ana Botella la alcaldía de Madrid o a Juan Cotino la presidencia de las Cortes valencianas. Igual que instalar a Bárcenas de tesorero del PP, a Morenés de ministro de Defensa o a Rafael Spottorno de jefe de la Casa del Rey. No digamos lo que significa tener a Wert en Educación, a Fátima Báñez en el Ministerio de Trabajo o a Jaume Matas como modelo de conducta".