No normalicemos una situación de excepcionalidad y de urgencia nacional. Recordemos cada día que hay presos políticos y exiliados. No nos desviemos de nuestro objetivo, la independencia de Cataluña”.

Esta es la consigna que, con la voz del actor Lluís Soler, se puede escuchar desde los altavoces municipales de Vic a las 20 horas puntualmente desde hace dos meses. Una portavoz ha informado de que se trata de una iniciativa consensuada entre el ayuntamiento y las organizaciones independentistas ANC, Ómnium y los denominados Comités de Defensa de la República.

El mensaje viene precedido de un alarmista repique de campanas. Es el denominado “toc de sometent” que, incluso sin el mensaje, se emite cada día desde las pasadas navidades. La llamada al somatén es un histórico repique que se utilizaba para llamar a los civiles a acudir armados, como una milicia popular, para enfrentarse a una situación de asedio, emergencia nacional, guerra o bombardeo.
 

Un entorno extremadamente politizado 

Sin lugar a duda, un uso tan aleccionador de un medio público llama altamente la atención en un lugar democrático y con importantes libertades reconocidas legalmente. Por ello, en las redes han surgido rápidamente comparaciones como la llamada al rezo por parte de los muecines en las mezquitas de los países árabes o con el omnipresente Gran Hermano de la novela 1984 de George Orwell.

Lo cierto es que existe un gran paralelismo entre la sociedad orwelliana y las prácticas del Ayuntamiento de Vic que, al estilo de la propaganda de cualquier régimen totalitario, obliga a sus vecinos a escuchar esta consigna machaconamente, estén o no de acuerdo.

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Pero Vic ya nos tiene acostumbrados a las situaciones ideológicamente más extremas. La capital de la comarca de Osona, en el interior de la provincia de Barcelona, está en una región donde el independentismo es omnipresente y se reconocen sus símbolos allá donde miras y, ahora, también donde escuchas.

Un entorno muy ideologizado que se retroalimenta y provoca incidentes como el atropello de cruces amarillas en la plaza mayor de hace unas semanas o los insultos a Arrimadas cuando se paseó por sus calles después de que el Ayuntamiento no le concediera un permiso para realizar un acto.
 

Nacionalismo en el gobierno y en la oposición

Vic está gobernado en minoría por los siete concejales del PDeCAT a los que han apoyado otro concejal no adscrito, que salió del PSC, y otro de la marca municipal de Podemos Vic per Tots. En la oposición encontramos cinco ediles de ERC, cuatro de Capgirem Vic-CUP y uno de la formación ultraderechista Plataforma Vigatana.  

El concejal de la formación morada, Arnau Martí, ha asegurado que la grabación le parece esperpéntica por el tono de amenaza y peligro. “Eleva el tono de crispación. La institución ya ha demostrado de forma reiterada su solidaridad con los presos y creemos que no se puede utilizar la alarma municipal como si estuviéramos en un estado de sitio” ha declarado Martí. Además, ha confirmado que en el próximo pleno realizará una petición para terminar con la emisión, según afirmaba en declaraciones a El País