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Opinión

Clara Campoamor y el Día de la Mujer

Hay calles y plazas con su nombre, pero algunos tenemos la impresión de que sigue siendo “La Mujer Olvidada”

Manuel Francisco Reina
Moneda conmemorativa ‘8 de Marzo – Día Internacional de la Mujer –Homenaje a Clara Campoamor’, en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre

Moneda conmemorativa ‘8 de Marzo – Día Internacional de la Mujer –Homenaje a Clara Campoamor’, en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre

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Este año se conmemora el 50 aniversario del fallecimiento de la abogada, política y escritora Clara Campoamor. Junto con Victoria Kent fueron las primeras mujeres en colegiarse en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, y en ser elegidas Diputadas.  Clara Campoamor, a diferencia de la Kent, formó parte de la comisión de 21 diputados que confeccionó la constitución republicana donde peleó hasta conseguir el “Sufragio Universal” tendenciosamente mal llamado “El Voto Femenino”, pues lo que pretendía Clara Campoamor como abogada y política era la lógica igualdad en derechos civiles que discriminaba, y aún hoy seguimos viéndolo en muchos países y ámbitos, a más de la mitad de la población por cuestiones de género.

Con este motivo, la Fábrica Nacional de Moneda ha acuñado una pieza conmemorativa. Me parece bien, pero insuficiente, en unas jornadas con los ojos puestos en cómo en Ucrania la violación de mujeres sigue siendo un arma más de violencia del criminal de Guerra ruso, Putin, como en todo el mundo, mientras aquí, desde la seguridad de las pancartas se hace de la disensión, también en el feminismo, no una legítima forma de enriquecer el debate, sino una frivolidad para ver quien consigue más titulares y más “likes” en las redes sociales.   

Por supuesto que la perspectiva feminista de Clara Campoamor estaba en su acción política, pero, por encima de ella o, al mismo nivel, su hambre y sed de justicia. Tras lograrlo, no sin la oposición inusitada de parte de los suyos, y tras un encendido debate contra Victoria Kent en el Congreso, muchos de sus compañeros comenzaron a aislarla por “demasiado beligerante” en palabras del propio Indalecio Prieto. En las elecciones posteriores de 1933 ni ella ni Victoria Kent renovaron sus escaños, pese a que gracias a ella pudieron votar todos los españoles sin discriminación de género.

Todo esto lo contó en su libro Mi pecado mortal. El voto femenino y yo. En este libro, publicado en 1935, asegura: "Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos. Deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo, si, como yo, se juzga capaz de actuación, a virtud de un sentimiento sencillo y de una idea clara que rechazan por igual: la hipótesis de constituir un ente excepcional, fenomenal; merecedor, por excepción entre las otras, de inmiscuirse en funciones privativas del varón, y el salvoconducto de la hetaira griega, a quien se perdonara cultura e intervención a cambio de mezclar el comercio del sexo con el espíritu". Pero lo cierto es que fue postergada de la vida pública, a pesar de lo cual tuvo que exiliarse a Suiza al terminar la guerra como mujer e intelectual marcada.

En apariencia el tiempo le ha hecho justicia: hay calles y plazas con su nombre, monumentos, y muchos premios que llevan su recordatorio. Sin embargo, como en el título de la película sobre su vida de la directora de cine Laura Mañá, algunos tenemos la impresión de que Clara Campoamor sigue siendo “La Mujer Olvidada”. Yo no voy a ocultar el escándalo que me produjo comprobar la realidad, por la información facilitada por un particular y amigo, el historiador navarro José Joaquín Ansorena, hace ya 5 años.

Tomar conciencia de que sus restos mortales no acabaron en una fosa común por la sensibilidad de una familia acomodada catalana, la familia Montó Riu Segú, que ante esta terrible posibilidad acogió sus restos en su propio Panteón familiar en el cementerio de Polloe, en Donostia, en San Sebastián.  Aunque Clara Campoamor falleció en Lausana, en Suiza en el exilio, en España aún estábamos en la dictadura en 1972 y los ideales y logros de esta política estaban muy alejados del ideario de mujer de la Sección Femenina.

La falta de familiares que se hicieran cargo de sus restos, hizo peligrar su paradero, de no ser por los esfuerzos de esta familia catalana que los trajo, literalmente, con nocturnidad al cementerio de Polloe, a Donosti, donde Clara Campoamor expresó haber sido muy feliz.  ¿No ha habido desde 1972 y después del final de la dictadura, desde la democracia, tiempo de resolver una sepultura propia, unas exequias acordes con su figura? Yo creo que sí, y estamos a tiempo aún. Está muy bien que los dirigentes políticos se acuerden esta semana de citarla, pero sería mejor que se la honrara en todos los sentidos. En ese orgullo deberíamos rendir honores y respetos a figuras como Clara Campoamor que, al fin y al cabo, son la historia, nuestro patrimonio, y peleó por conseguir el voto de la mujer.

Nos han dado una lección en Francia, una más, con los honores de estado a Josephine Baker en su Panteón nacional, y ni siquiera nació en el país galo.  No estaría de más que, al menos, después de tanta lucha y exilio, su descanso último tuviese la dignidad que merece. Yo incluso propondría que, si el ayuntamiento de Donosti no encuentra una ubicación apropiada, o incluso la construcción de una tumba propia, podrían llevarse sus restos, como se hacen en otros países, en Inglaterra por ejemplo, en Westminster, al Panteón de Hombres Ilustres de Madrid donde, hasta ahora, no hay ninguna mujer. Debe ser que, en la historia de la política, las ciencias, las artes y las letras españolas, no hay ninguna mujer que merezca descansar en nuestro Panteón de Hombres-esperamos que pronto también de Mujeres-Ilustres. Ni siquiera mujeres de la talla de Clara Campoamor, que consiguió en nuestro país el Sufragio Universal. Mientras la citan, y rueda su efigie en una moneda, sus restos mortales siguen en una tumba prestada. Qué metáfora…

Manuel Francisco Reina

Sobre el autor

Manuel Francisco Reina

El que faltaba

Manuel Francisco Reina es un escritor, periodista y crítico literario español. Desde joven demostró una gran pasión por la literatura y por la cultura en general, lo que le llevó a formarse académicamente en estas áreas.

Nacido en Cádiz en el año 1974, estudió Filosofía y Letras, especialidad en Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz, y posteriormente cursó estudios de Grado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Fue cronista de Cultura del diario ABC y ha colaborado con La Vanguardia, Diario de Cádiz, Babelia, Zero o GQ.

En su trayectoria profesional destaca su colaboración con diversos medios de comunicación y publicaciones culturales. Actualmente es colaborador de opinión del diario digital ElPlural.com, donde es firma fija de opinión cultural y política en la sección “El que faltaba” desde el año 2015.

Anteriormente, fue titular de la sección “La Verdad del Cuento” en la que publicó artículos y reportajes sobre cultura, desde mayo de 2008 hasta mayo de 2010. También es miembro de la Academia de Artes Escénicas de España, lo que refleja su compromiso con la cultura y las artes escénicas en particular.

Entre sus últimas publicaciones destaca el poemario Servido en frío, que le valió el Premio Jaime Gil de Biedma de Poesía, otorgado por la Diputación de Segovia. Igualmente fue relevante La princesa Paca, co-escrito junto con Rosa Villacastín y publicado en el año 2014, libro del que posteriormente se hizo una adaptación para la televisión en cuyo guion colaboró el propio Reina.

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