Hipoteca


Una hipoteca funciona como garantía financiera ya que, en caso de incumplimiento de las condiciones previstas en la transacción, debe ceder su patrimonio al acreedor, como garantía de pago de la deuda. Es un aval muy utilizado en los préstamos con garantía bancaria, por ejemplo.

Hipoteca: qué es

Al comprar una vivienda, el comprador pone el inmueble a disposición de la entidad financiera que le concede el préstamo. En caso de que el deudor no cumpla con las condiciones establecidas en el contrato, el acreedor puede solicitar una orden de desahucio (en el caso de que la vivienda esté habitada) y promover su venta para restituir el préstamo.

En una hipoteca están en juego 3 componentes fundamentales: el capital (la cantidad de dinero cedida a través del préstamo); el plazo (el tiempo que el deudor dispone para devolver el crédito) y el tipo de interés (el porcentaje que el deudor acuerda pagar por el préstamo y que se suma al capital financiado).

Hipoteca Fija

Una hipoteca fija es aquella en la que se define, al principio del contrato, un tipo de interés que no varía durante todo el tiempo de duración del préstamo. Al ser un interés constante, las variaciones de tipo de interés no le afectan, ni en las subidas ni en las bajadas.

Hipoteca Variable

En una hipoteca variable el interés puede modificarse a lo largo del préstamo y puede ser un interés más alto o más bajo, según las variaciones del mercado.

Ejemplo

“Así, un piso de 80 metros en la capital cuesta alrededor de 180.240 euros de media, una cifra a la que habría que añadir un 10% del valor del piso para gastos de registro, notaría e impuestos. Con estas cifras, una hipoteca a 30 años arrojaría una cuota cercana a los 700 euros mensuales”.