La imagen de Andalucía, más allá de las fronteras geográficas de la comunidad autónoma, ha estado atrapada durante mucho tiempo por el tópico y el desdén hacia la periferia del sur del centralismo. En las décadas que llevamos de democracia ha sido fácil echarle la culpa de los problemas de imagen al gobierno de turno: del PSOE.

Andalucía inició su autonomía con unos indicadores educativos y culturales muy por debajo de la media del Estado, por lo que la convergencia ha sido más difícil que en otras regiones. Aquí la desigualdad estructural está presente todavía en muchos ámbitos. Se ha progresado mucho, pero estamos lejos de alcanzar el nivel que nos merecemos.

En este verano que termina y con las crisis de seguridad abiertas en un frente vital como el de la industria agroalimentaria, hay que plantearse que la construcción de la marca Andalucía es una responsabilidad compartida y no sólo una cuestión política abordable desde el BOJA.

Del empresariado andaluz depende en buena parte la solidez de la marca andaluza. Nuestras empresas han sabido superar la crisis y se han internacionalizado a buen ritmo y ahí están las cifras de nuestras exportaciones, la oferta turística es valorada y la gastronomía andaluza juega ya en la primera división.

Pero todo este balance positivo puede verse comprometido por la irresponsabilidad de unos comportamientos que no llegan siquiera al mínimo cumplimiento de las normas legales obligatorias, como se ha visto con la carne de Magrudis, o la fábrica casi clandestina de zumos clausurada en Málaga o los fallos detectados en Farma Química Sur al mezclar omeprazol con minoxidil.

Hace años, un ayuntamiento como el del Alcalá de Guadaira (Sevilla) reconocía que cerca de la mitad de las empresas de sus polígonos industriales funcionaban de manera irregular o clandestina. Las administraciones locales tienen que inspeccionar y controlar mejor lo que se hace en su territorio. Un problema concreto de un producto puede afectar a todo un sector y llevarse por delante el esfuerzo y buen trabajo desarrollado durante años.