La solemnidad que caracteriza las procesiones de Semana Santa se ve 'perturbada' en León por la sátira y la alegría. Y es que en esta ciudad castellano-leonesa se celebra todos los años una procesión muy particular, en la que se deja a un lado la religión católica para dar paso a la fiesta pagana.

La procesión de Genarín tiene su origen en el Jueves Santo de 1929, día en el cual un 'pellejero' y callejero muy querido en León fue atropellado por 'La Bonifacia', el primer camión de la basura de la ciudad.

Famoso por ser el 'eterno borrachín', es el protagonista de la noche del Jueves Santo de este año. Que, con una romería, velas y orujo, los leonese saldrán a las calles para homenajearle.

Esta curiosa procesión fue fruto de los cuatro evangelistas del santo bebedor. Se prohibió en 1957 y volvió a legalizarse durante los años de transición.

La Cofradía de Nuestro Padre Genarín, los promotores, presentan la romería como una alternativa tradicional pero romántica, casi poética, en la que se leen romances en lugares que fueron importantes en la vida del 'santo'. 

Aunque, también muchos otros la consideran una excusa para hacer botellón.

La fiesta es tal, que se ha convertido ya en un atractivo turístico. Haciendo de contrapunto a las procesiones católicas, muchos feligreses acuden por el día a las festividades religiosas y por la noche se relajan y disfrutan de la ofrenda a Genarín.