Es en ese mundo de paradojas en donde algunos de quienes nos gobiernan abominan en demasía de la moral particular y de la decencia pública, observamos como la denuncia realizada por los profesionales sanitarios de las Urgencias del Hospital Virgen de la Salud de Toledo es cuestionada y desmentida por dirigentes del PP y del Gobierno de Castilla-La Mancha, tratando hacer del barullo y el enredo la base de su discurso.

Pero todo es más normal y más claro. En la carta dirigida al Colegio de Médicos el pasado día 20 de diciembre, los nueve profesionales firmantes hablan de una serie de cuestiones que interesadamente el Gobierno regional ha pretendido focalizar solamente en una, tergiversando, incluso el mismo fondo de la denuncia: la gravedad de las urgencias del Hospital de Toledo. De ahí podemos extraer estas ocho denuncias, que no una:

1. La “sobresaturación de pacientes pendientes de ingreso en planta”.
2. Que esta situación “compromete la adecuada asistencia”.
3. Que se ha “llegado a un punto insostenible, con el fallecimiento en el pasillo de dos pacientes…”.
4. “Incorrecciones e incluso imposibilidad de administrar los tratamientos prescritos”.
5. “Falta de dignidad de los pacientes”
6. “Importantísimas demoras en la valoración de pacientes graves (síndromes coronarios, sépticos, etc.) por la no disponibilidad de espacio”,
7. “Múltiples faltas en la seguridad del paciente, etc..”
8. Que la Dirección del Centro ha ignorado las quejas que desde el servicio de Urgencias le han formulado “tanto de forma oral como escrita sin que hasta el momento se haya producido ninguna respuesta”.

Son en definitiva ocho graves irregularidades las detectadas y denunciadas, y que deberían haber sido respondidas de inmediato, de la que seguramente la última sea la más grave, en la medida de que de ella derivan todas las demás.

No se trata de hacer carnaza de dos muertes, porque en ningún momento nadie, ni los denunciantes, ni los medios de comunicación, ni los partidos, ni los colectivos sociales, han puesto en duda que las dos personas fallecidas fueran atendidas correctamente por quienes tenían la obligación humana, moral y profesional de hacerlo. Lo cuestionable es que el encuentro con la muerte se produzca en circunstancias tan lamentables, es decir, esperando en los pasillos a que les diesen una cama.

Estas lamentables circunstancias no pueden hacernos olvidar el conjunto de denuncias que arriba enumeramos y que sin duda cuestionan la política de recortes puesta en aplicación por el Gobierno de la señora de Cospedal. Los ciudadanos no son súbditos. Ser ciudadano es ser sujeto de derechos reconocidos en la Constitución y las leyes, derechos que se están vulnerando al no recibir la adecuada atención de un servicio público como es el sanitario, y no por falta de profesionalidad de quienes se los han de dar, sino por decisiones administrativas y económicas injustas.

Todo esto es mucho más serio y mucho más grave. La oposición tiene no solo la obligación moral, sino el deber democrático de denunciar y comprometer del Gobierno Regional medidas que ayuden a resolver este grave problema, de lo contrario no cumplirían el papel que se les ha encomendado. Y la respuesta del Gobierno no puede ser el desmentido, el ataque furibundo, la injuria, la calumnia o la amenaza con el ánimo de infundir “miedo” a quienes denuncian, y que con ello se haga el silencio. No se está en política para acallar a los ciudadanos o a la oposición, por mucho que duelan sus denuncias, sino para dar respuestas a sus necesidades.

Y en estas circunstancias cabe hacerse un buen número de preguntas, que cualquier Gobierno decente debería haber respondido ya sin refugiarse en el exabrupto o la amenaza:

1.- ¿Por qué la dirección del centro, siendo el 20 de diciembre, no atendió las demandas de los profesionales y les dio inmediata respuesta, teniendo en cuenta que había una denuncia al Juzgado de Guardia con fecha 13 de diciembre, en la que ya evidenciaban la grave situación que se padecía? Denuncias a la dirección del centro que se han reiterado con gran asiduidad durante los años 2012 y 2013 y de la que este tiene constancia. ¿Es el silencio la respuesta adecuada? ¿Lo puede ser la inacción? ¿Acaso no hay negligencia en esa actitud?

2.- ¿Por qué el Consejero de Sanidad, en respuesta oral, el pasado día 13 de febrero señala que es “sencillamente falso” el colapso y saturación de las urgencias del Virgen de la Salud? ¿Acaso no le informan de lo que sucede en los hospitales de la Región?. Nunca la respuesta puede ser lo que ocurre en otros sitios o lo que ocurrió en 2007, en esa frenética estupidez de entrar en el “Y tú mas” para no resolver los problemas del aquí y el hoy.

3.- Si fuese cierto lo que dijo el consejero Echaniz ¿por qué señala ese mismo día que se van a habilitar 43 camas –cosa que aún no ha sucedido- para cubrir las deficiencias observadas?

4.- ¿Por qué se ha prescindido de 156 camas, que significan el 13% de las camas con las que contaba el Complejo Hospitalario de Toledo en 2011? ¿Por qué permanecían cerradas a pesar de que el colapso era continuo?

5.- ¿Por qué se han cerrado las urgencias de los Centros de Diagnóstico y Tratamiento de Illescas, Ocaña y Torrijos, que obligan a muchos ciudadanos a no poder ser tratados en estos centros y tenerse que desplazar a Toledo a ser atendidos, colmando así las urgencias del Hospital?

La gran contradicción está en decir que se ofrece una sanidad pública eficiente y de calidad, como no dejan de repetir, mientras los pacientes aguardan largas horas en los pasillos esperando que una habitación quede libre al tiempo que un elevado número de camas estaban sin utilizar cuando sucedían los hechos.

Posiblemente a la señora de Cospedal la interese quedar muy bien con el comisario europeo de programación y el presupuesto, Sr. Lewandowski, al que recibió recientemente en el Palacio de Fuensalida, pero al que nadie conoce por estas tierras. Sin embargo hace que las injustas políticas de recortes las sufran nuestros conciudadanos en su salud y en su enfermedad. Sin duda, Cospedal debería dar explicaciones claras de lo que está haciendo. Es su responsabilidad. Si no se tiene tiempo para escuchar y hablar con los ciudadanos, entonces es que no se tiene tiempo para gobernar.

Fernando Mora es portavoz Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha