Wert sigue a lo suyo, entregado a la propaganda y a disimular las consecuencias de sus políticas, que directamente aniquilan la igualdad de oportunidades. Wert nos dijo ayer que nos lo inventamos todo y que eso de menos becas y menos becarios es falso, que todo está bien, que los jóvenes que han perdido la beca no existen, que nadie tiene problemas para pagar las tasas universitarias, que los pajaritos cantan y las nubes se levantan.

Ha llegado un punto en que las mentiras del ministro se convierten en obscenas e indecentes para cualquiera que le escuche, pero mucho más, para aquellos y aquellas que sufren sus medidas; mucho más para aquellos y aquellas sobre los que miente.

Me imagino escuchando a Wert a los alumnos que perdieron sus becas
Mientras Wert decía esto ayer desde su escaño en el Congreso, me imaginaba a los 35.000 alumnos y alumnas que perdieron su beca el año pasado, atragantándose con la comida, mientras lo veían en el telediario. Me imaginaba a los 30.000 universitarios que en junio no pudieron presentarse a los exámenes pese al esfuerzo realizado durante todo el curso, por no haber podido pagar las tasas universitarias. Me los imaginaba, frente al televisor, jurando en arameo y deseando traspasar la pantalla. Me imagino ahora a los que están por solicitar la beca en estos días, sabiendo ya hoy, que si se la dan, lo cual dudan (con razón), la cuantía de la beca será la mitad que el año pasado.

Me imagino a los estudiantes de las islas, de mis islas, a aquellos y aquellas que tenían una beca de movilidad y que el ministro ha suprimido, pasmados ante tanto cinismo exhibido por el ministro.

Pero es que las mentiras que vertieron desde el banco azul durante la sesión de control al gobierno de ayer, formaron una sucesión interminable, una detrás de otra. Parecía que Rajoy hubiera abierto la veda y hubiera dicho… “adelante…cambio de estrategia…guardamos la matraca de la herencia, y sacamos las mentiras”.

Las primeras mentiras, las de Rajoy
Después de llovernos, literalmente, dentro del Congreso, nos llovieron mentiras de todos los tamaños y colores. Inaugurando la jornada, Rajoy…no podría ser de otra forma.

Rajoy empezó con aquello que ya nos contaron de que Bárcenas no estaba en el PP cuando él llegó a Moncloa, que si ustedes vieron nóminas altísimas de 18,297 euros en 14 pagas…que ustedes están locos… que ustedes vieron documentos en los que pone que Bárcenas pagaba su cuota de afiliado…que…que…que están ciegos… Y en el colmo de la tontería (disculpen, pero no sé de qué otra forma llamarlo)  ha dicho que no es verdad que Cospedal dijera al juez Pablo Ruz que fue él, Rajoy, quien pactó con Bárcenas un acuerdo que incluía coches, secretaria, sueldos y abogados...

Abierta la veda de la mentira, debieron pensar los ministros
Pues, nada… ¡Abierta la veda!!, debieron pensar los ministros. Wert estuvo inmenso, ya se lo he contado. Margallo dijo, sin ponerse colorado, que no era verdad que hubieran apoyado la intervención en Siria a escondidas, y que si ustedes se enteraron por un comunicado de la Casa Blanca y no porque lo contaron aquí en el Congreso… mmm… que están ustedes locos… que no entienden a Margallo, ni a Rajoy.

Nuestra Ministra favorita, Fátima Bañez, se atrevió a decir, que la hucha de las pensiones estaba vacía cuando llegaron, y la realidad es que esa hucha, el Fondo de reserva de las pensiones tenía en 2011, 66.815 millones de euros y que multiplicó su cuantía por 5,55 en el mandado de Zapatero. La realidad, es que a ella le da igual la realidad, si tiene que justificar que empeora la vida de los pensionistas de ahora y del futuro, y el Presi miente…pues ella también ¡y ya tal!

Claro que la guinda llegó y la puso Gallardón. Metido a Pio Moa revisionista, ‘reinventando’ la historia.