Suren Gasparyan
Me llamo Suren Gasparyan y soy periodista. O eso intento. Tengo un título de Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, que obtuve después de sobrevivir a una carrera tan apasionante como dura, y sigo aprendiendo cada día a ejercer un oficio que consiste, básicamente, en equivocarse rápido, corregir aún más rápido y no perder nunca la curiosidad. Pertenezco a la escuela del 95, que no es una corriente intelectual, sino una forma de ver el mundo con algo de cinismo, bastante café y pocas certezas.
Nací en Armenia, pero llevo años escribiendo, pensando y dudando en España. Desde 2017 trabajo en ElPlural.com, donde he pasado por la actualidad, la última hora, los fines de semana interminables y todo lo que tenga que ver con Política, Sociedad, Internacional o lo que toque ese día. Aquí he aprendido casi todo lo que sé: a escribir con prisas, a titular sin miedo, a rectificar cuando toca y a entender que el periodismo no va de tener razón, sino de contar bien lo que pasa.
Antes de aterrizar en ElPlural estuve un año en El Mundo, en las secciones de Opinión y Comunicación, y colaboré con distintos medios digitales mientras terminaba la carrera. Fue una etapa de aprendizaje intenso, de muchas horas y pocos descansos, que me sirvió para confirmar dos cosas: que quería dedicarme a esto y que sin café no soy nadie. A día de hoy sigo pensando que la cafeína es una herramienta periodística infravalorada.
Me defino como procrastinador funcional y risueño crónico. Pienso demasiado, escribo mucho y reviso aún más. Metrosexual, pensador y hombre bien —según mi propio criterio—, he desarrollado una capacidad especial para convivir con el caos informativo sin perder del todo la cabeza. O al menos eso intento aparentar. También puedo presumir de haber ganado la primera y segunda liga de la EP Lloros League, uno de esos logros vitales que no sirven para nada, pero que siempre apetece mencionar para sacar pecho ante mis compañeros del metal.
Escribo porque me gusta entender el mundo, aunque casi nunca lo consiga del todo. Y sigo aquí, aprendiendo, fallando y volviendo a intentarlo cada día, que al final es lo más honesto que se puede decir de este oficio.