El papel lo soporta todo, pero los números no salen. El pasado martes, en las Corts y en el debate de política general, el president Alberto Fabra, basándose exclusivamente en la teórica mejora de la economía española, prometió a la ciudadanía una rebaja fiscal ponderable entre 244 y 544 euros por familia en 2015, ayudas a 18.000 dependientes que ahora nada reciben, un nuevo hospital en los terrenos de la antigua Fe, ayudas para libros de texto y, sobre todo, un plan de empleo dotado con 800 millones de euros que debe generar en tres años 200.000 puestos de trabajo.

No hay más ingresos
Juan Carlos Moragues, responsable de los números de la Comunidad, se esfuerza seriamente en intentar defender la viabilidad de las cifras de Fabra. La pérdida en la recaudación considera que no es importante ya que no tendrá efectos hasta 2016 cuando España y Valencia ya estarán fuera de la crisis. La liquidación del IRPF se debe realizar, por ley, dos años después. Además, confía Moragues que, para esas fechas, la financiación será mucho más beneficiosa para la Comunidad. "Se trata de buscar el equilibrio entre estabilidad presupuestaria, creación de empleo, recuperación económica y mantenimiento del estado del bienestar", indicó el conceller.

Creación de empleo
Según las cuentas de Presidencia, la voluntad de crear 200.000 puestos de trabajo en tres años, muy lejos de ser una fantasía como considera toda la oposición y la patronal, es algo perfectamente viable. Para Fabra, en una previsión muy ralista, paralela al crecimiento del PIB español y ponderando las altas a la seguridad social registradas en los últimos trimestres, el crecimiento este año será del 1,2%, lo que implicará que se creen de forma inmediata 50.000 puestos de trabajo en lo que queda de año. Siguiendo con el cálculo teórico, España, según Montoro, crecerá un 2% en 2015 y otro tanto en 2016. Se hace una simple regla de tres y se crearán 75.000 puestos de trabajo en Valencia cada uno de esos dos años. 200.000 en total. Promesa cumplida.

Presupuestos congelados

Todo el entorno del Govern considera que las promesas de Fabra son realistas y posibles aunque los presupuestos no crezcan. Para el PP la salida de la crisis es ya un hecho y la recuperación económica es una realidad efectiva. Además, siempre según el entorno de la Hacienda valenciana, hay que tener en cuenta el incremento de la recaudación y los descuentos del rescate de Madrid. Parten de la cifra del incremento del 16% en los ingresos de tributos propios, y el dinero que se puede ahorrar la Generalitat en 2015 por la bajada de los tipos de interés del FLA, unos 1.200 millones. Ninguna de las dos cifras está consolidada. Los ingresos propios tienen una oscilación de hasta un 67% en los últimos años, y los intereses ahorrados por las cantidades cedidas en el FLA no está claro si serán para Montoro o para Fabra.

Escepticismo absoluto

Todos los partidos de la oposición entienden las propuestas de Fabra el pasado martes como un "brindis al sol". Sin haber dinero para cubrir los pagos corrientes es muy difícil argumentar rebajas de impuestos y 800 millones de inversión en planes de empleo efectivos. No sólo lo piensa la oposición. El presidente de la Cierval (la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunidad Valenciana), José Vicente González, lo planteó abiertamente tras asistir al debate el martes. "La pregunta de millón es si habrá financiación para hacer frente a todo esto".