La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría junto a la canciller alemana, Angela Merkel, este martes en Berlín / EFE



La vicepresidenta de Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha tenido este martes una apretada agenda de encuentros con el Ejecutivo alemán para defender, una vez más, que España está cumpliendo con los deberes económicos impuestos por la UE y especialmente por Berlín. Así, ha mantenido un almuerzo de trabajo con el ministro federal de la Cancillería, Ronald Pofalla, al que se ha incorporado más tarde la canciller Angela Merkel. Ya por la tarde, tenía previsto reunirse con el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, para volar poco después de regreso a la capital española.

Ante los medios, Sáenz de Santamaría ha asegurado que la cita con la canciller alemana ha servido para contrastar "el ritmo de las reformas en España" y ha celebrado que el Gobierno alemán aprecia los esfuerzos realizados, que "nos han permitido ganar credibilidad y confianza". Las conversaciones se centraron también en los preparativos para la próxima cumbre de la Unión Europea en Bruselas, prevista para el 14 y 15 de marzo.

Una cita siempre incómoda...
Pero más que el contenido de la cita destaca que la encargada de gestionar el siempre complicado viaje a Berlín para rendir cuentas haya sido la vicepresidenta y no el propio Mariano Rajoy. Desde la prensa conservadora han apuntado insistentemente que Merkel tiene en gran estima a la vicepresidenta española y es bien sabido que Rajoy suele encargarle los asuntos de su máxima confianza, como fue organizar el traspaso de poder cuando llegó al poder. Pero de ahí a que se ahorre el trago de justificarse ante Alemania -con cuestiones tan peliagudas como el incumplimiento del déficit- va un abismo.

.. y de la que Rajoy salió trasquilado la última vez
Rajoy lo pasó mal en su último viaje a Berlín, a donde llegó en plena tormenta de las millonarias cuentas suizas de su extesorero Bárcenas. Un asunto que copó páginas de la prensa internacional, donde se preguntaban por la legitimidad de un presidente con el paro disparado e imponiendo impopulares recortes bajo la premisa de los sacrificios necesarios cuando su propio partido se veía salpicado por la corrupción. Se suponía que Rajoy iba a Berlín a exigir a Alemania políticas de reactivación económica en el seno de la UE, pero la prensa germana destacó que Merkel había tenido a bien sostener al desgastado presidente español, que además fue abucheado por españoles residentes allí. Además, los medios alemanes ya se habían encargado previamente de criticar el rumbo económico de Rajoy y de advertirle de que el rescate financiero del país sería su final político.

Golpeada por la crisis pero menos por el caso Bárcenas
El desgaste de Rajoy también es interno, pero en el PP hay pocos altos cargos que no estén salpicados por el caso Bárcenas. Al menos Sáenz de Santamaría no aparece como receptora de pagos en negro en la presunta contabilidad B de Bárcenas difundida por El País. Y frente al ridículo de otros pesos pesados del partido como la secretaria general, María Dolores de Cospedal, tratando de explicar el galimatías del "finiquito diferido" y "simulado" para justificar que Bárcenas continuara vinculado al PP hasta enero de este año, la vicepresidenta se está librando de muchos papelones. En cualquier caso, Sáenz de Santamaría sigue siendo portavoz de Gobierno además de vicepresidenta, y por tanto tendrá que seguir dando la cara cada viernes tras el Consejo de Ministros para dar la cara por las medidas ante la crisis, y esas de momento no hay manera de venderlas porque no se atisba recuperación y el paro sigue desbocado.