Tras el terremoto continuo de la trama Púnica, que ha vuelto a poner al Partido Popular en el disparadero de la corrupción, había mucha expectación por escuchar a Mariano Rajoy, a quien la oposición había exigido que diera la cara. Y no solo porque la corrupción sea el segundo asunto que más preocupa a los españoles, según el CIS, sino porque hablamos de una trama que se ha desarrollado y lucrado durante su legislatura y gracias a su partido. Ya no hablamos del pasado, de los años de Aznar y del PP que heredó Rajoy. Este marrón es todo suyo.

Y, sin embargo, Rajoy ha vuelto a calcar la táctica del avestruz que siempre le ha identificado con el caso Gürtel, con los papeles de Bárcenas y con la Caja B de Génova. "Es darle la vuelta a lo mismo", ha dicho ante la insistencia de los periodistas por hablar de una corrupción que él se negaba a mencionar. Mutismo, como siempre, porque ni siquiera ha citado la trama Púnica, a la que se ha referido como "uno de los asuntos de actualidad".

Mención para presumir
El deseo de la oposición de que Rajoy diera explicaciones sobre la corrupción se ha quedado en agua de borrajas en la rueda de prensa semestral del presidente del Gobierno, que instauró como tradición Zapatero. Rajoy solo ha mencionado este asunto -el segundo más preocupante para los españoles- para sacar pecho por sus medidas contra la corrupción: "Nos hemos dotado de un sinfín de medidas legales para luchar contra la corrupción. Destacar la figura del decomiso para que se devuelva lo que han robado. También ha empezado a funcionar el portal de la transparencia".

Una mención que el presidente ha tapado enseguida con una catarata de leyes que ha aprobado el Congreso durante esta legislatura, de las que ha presumido, así como la elección de España "como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU". Un nombramiento que, sin embargo, no tapa el increíble fiasco de este Gobierno a la hora de conseguir o mantener puestos de relevancia internacional.

"Darle vueltas a lo mismo"
Han sido los periodistas los que han tenido que preguntarle sobre la corrupción que le afecta y el presidente ha vuelto a sus artes de ocultismo: "Se ha levando el secreto de sumario de uno de los asuntos de actualidad". Y ha tirado del argumentario habitual del PP para tirar balones fuera: "Lo que hagan los Tribunales está bien hecho. Hay que respetar lo que digan los tribunales. Lo que hay que hacer en el futuro es trabajar para que estas cosas no se vuelvan a producir en el futuro".

La respuesta no ha satisfecho a los periodistas, que han tenido que preguntar dos veces más sobre la Púnica. La primera vez, Rajoy ha pasado directamente de preguntar. Y la segunda, ante la insistencia, la ha respondido así: "Es darle vueltas a lo mismo". A lo que ha añadido: "Lo que la gente diga y lo que los españoles digan siempre estará bien. Intentaré trabajar para ganarme, yo y mi partido, la confianza. Hemos hecho cosas bien y otras que no están bien pero trabajaremos".