Perplejidad empañando la satisfacción por un hecho largamente ansiado y que pareció tan lejano no hace tanto tiempo. Sorpresa porque la victoria frente al terrorismo se esté presentando como derrota. Estos mensajes se escucharon varias veces en la presentación del libro Los entresijos del final de ETA de Luis Aizpeolea, donde el también periodista José María Izquierdo, que presentó el volumen junto al autor, resumió así la sensación: "No nos dejan disfrutar del final de ETA, el PP y sus acorazados mediáticos están empeñados en amargárnoslo, hemos ganado los buenos".

¿Se pueden prohibir las reivindicaciones democráticas?
Entre el auditorio, en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid, se veían gestos de asentimiento. Acudieron a arropar a Aizpoelea políticos y periodistas que han contribuido con su granito de arena a que se asista a la agonía de la banda terrorista: Alfredo Pérez Rubalcaba, Txiki Benegas, Elena Valenciano, Iñaki Gabilondo, José María Calleja, Margarita Sáenz Díez o Enric Sopena. Izquierdo alertó de que "la prensa de la caverna" está teniendo un papel clave para aguar el momento. Pero reprochó especialmente al Gobierno que no esté llevando la iniciativa para hacer pedagogía con los ciudadanos, por ejemplo respecto a la sentencia de Estrasburgo poniendo fin a la doctrina Parot.

"El Gobierno puede decidir por ejemplo amnistiar o no, pero, ¿cómo se puede prohibir el hecho de pedir una amnistía o la independencia?", se preguntó Izquierdo, insistiendo en que "la fuerza de la democracia" es precisamente eso, defender las posiciones por la vía de las urnas. Pero ironizó con que "a Mayor Oreja a quien le hubiera gustado ilegalizar es al PNV" por esa tendencia de presentar el nacionalismo como el enemigo en lugar de a los violentos. Recordó asimismo que la izquierda abertzale representa históricamente más de 300.000 personas que no van a desaparecer de repente.



Temor real a los "palos en la rueda" del Tea Party español
Aizpeolea subrayó las líneas maestras de su libro adelantadas a ELPLURAL.COM sobre la importancia del acuerdo político de Ajuria Enea como "hoja de ruta" para el fin de la banda así como el vaticinio de un inminente anuncio de desarme. E insistió en que los obstáculos al final de ETA desde el PP, con declaraciones incomprensibles de Aznar sobre que ETA gana porque está en las instituciones y no se pudren en la cárcel cuando era consciente de que iba a haber un comunicado "de envergadura" por parte del colectivo de presos, no son "extavagancias". Son posturas asumidas por un nutrido grupo del "Tea Party español, con los Mayor Oreja o Esperanza Aguirre y sus tertulianos de medio pelo" a la caza del voto como dejó ver abiertamente esta semana la expresidenta de Madrid en ABC. En ese sentido, Aizpeolea lamentó la incoherencia del expresidente ya que en su mandato utilizó activamente los beneficios penitenciarios con la banda.

El periodista de El País explicó que ahora tiene un temor con el que nunca contó, que parte de la derecha complique el final. Y en ese sentido concretó tres posibles obstáculos: que las juntas de tratamiento de las prisiones ante rechacen peticiones de presos etarras ante las presiones, que el ministro de Interior ignore el anuncio de desarme y, sobre todo, que el Gobierno haga caso a la derecha más extremista y prohíba la izquierda abertzale, lo cual "sería catastrófico y provocaría un incendio en el País Vasco". "¿Tiene este Gobierno capacidad de liderazgo para enfrentarse a esas presiones internas", se preguntó Aizpeolea, instando al Ejecutivo a dar un pase adelante ante ese sector.

Calleja recuerda que este final pareció muy lejano
En el acto tomó la palabra Gabilondo para suscribir ese mensaje de que cuesta "identificar la victoria" y también para criticar "la torpeza" del Gobierno por permitir la prohibición de la manifestación de apoyo a los presos etarras del pasado fin de semana y no tener "un gesto" para facilitar las salidas. Calleja también intervino para recordar que hasta no hace mucho se percibía con cada atentado que "ETA iba a durar toda la vida" y ahora asistimos a su derrota gracias sobre todo a la acción policial y a la de algunos políticos, periodistas y ciudadanos. "El balance personal que hacen los etarras sobre el fracaso de su lucha es demoledor... y ante esto siempre llega el tonto moral de turno [para darle la vuelta a lo que está pasando]".