La infanta Cristina se ha desmarcado en su declaración ante el juez de los negocios de su marido, Iñaki Urdangarin, en el entramado Nóos y en la empresa Aizoon que el matrimonio compartía en propiedad. Abogados presentes en la sala, citados por el diario El Mundo,  han asegurado que la hija del Rey ha negado todos los indicios contra ella y ha usado respuestas evasivas, del estilo "no sé", "no me consta".

En coche
La infanta ha llegado esta mañana en coche y sonriente  a los Juzgados de Palma de Mallorca, donde declara ante el juez José Castro sobre los trapicheos del entramado Nóos que dirigió su marido, Iñaki Urdangarin, en lo que respecta a la empresa Aizoon, cuya propiedad compartió el matrimonio.

Castro, el héroe
La infanta ha llegado vestida con camisa blanca y un traje de chaqueta negro, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, formado por unos 200 agentes. Al fondo se podían oír abucheos procedentes de un centenar de manifestaciones que exhibían banderas republicanas y lanzaban gritos de apoyo al juez Castro.

Gritos de apoyo al juez
Más de un centenar de personas protestan en las inmediaciones de los Juzgados, según EFE. Además de partidarios de la Asamblea Republicana de Mallorca, que ha convocado la concentración con motivo de la comparecencia de la infanta Cristina, también hay miembros de la asociación catalanista ARRAN y un reducido grupo de activistas de Ibiza contrarios a las prospecciones petroleras que se proyectan en aguas próximas a Baleares.

Los lemas más escuchados son de apoyo al juez José Castro. En uno de los momentos álgidos de la concentración, cuando la infanta ha llegado al edificio judicial se ha podido escuchar gritos como:  "Castro, amigo, el pueblo está contigo";  "No diga justicia, diga Castro" o   "La justicia tiene un nombre: Castro".

Contra la Monarquía
Bajo el lema "Fuera la corona española", los congregados ocupan los cuatro carriles de la céntrica Vía Alemania de la capital balear, justo frente a la puerta principal de los Juzgados. En la concentración se pueden ver pancartas de apoyo al juez Castro y otras contra la monarquía española.

La Policía tiene tomado el barrio
Todo sucede bajo un fuerte despliegue policial, que tiene tomadas las calles del barrio de los juzgados. Según cuenta el peridista Andreu Manresa, de El País, un policía controla y acompaña a su casa a cada vecino que se mueve por el barrio y aA cada paso los periodistas son identificados y se  les revisa el maletín o su mochila.

La infanta ha saludado a los periodistas con un "buenos días"
A su llegada, la hija del Rey ha descendido del coche sonriente y ha saludado brevemente a los periodistas apostados en las puertas del Juzgado. Unas dos horas antes había entrado el juez Castro, que la ha citado como imputada por los presuntos delitos de blanqueo de capitales y delito fiscal.

"Buenos días", ha dicho la infanta a los periodistas, que le preguntaron cómo se encontraba.  "Bien, bien", respondió ella antes de entrar en la sede judicial.

En directo desde Twitter
Según está contando la revista Mongolia a través de su cuenta de Twitter, la primera pregunta del juez ha sido si conocía los hechos por los que estaba allí. (Actualización) Según han reconocido los editores de Mongolia, su narración era una sátira guionizada en base a lo que sospechaban que iba a contestar la infanta. Y acertaron hasta tal punto que muchos medios le dimos pábulo.

 

 

 

 

 

La acusación se queja de los impedimientos
Antes de entrar al juzgado, la abogada del sindicato Manos Limpias, acusación popular en el caso Nóos, Virginia López Negrete, ha reprochado, en declaraciones recogidas por el Huffington Post que la declaración de la infanta se produce "después de muchos impedimentos".

Sólo responderá al juez y a la Fiscalía
Ni Manos Limpias ni Frente Cívico Somos Mayoría, la entidad apadrinada por el exlíder de Izquierda Unida Julio Anguita, que forman la acusación popular tendrán la suerte de que la infanta responda a sus preguntas, ya que sólo contestará a las formuladas por el juez Castro y por la Fiscalía Anticorrupción. La estrategia de la defensa, según ha podido saber El Mundo, pasa además por mostrar a la hija del Rey como una víctima de las acciones de su marido: ella debe presentarse como una esposa que desconocía el funcionamiento del entramado empresarial de su marido, a pesar de que ocupaba el puesto de vocal de la junta directiva.