Después de sendas polémicas durante el pasado verano por sus mociones para prohibir celebraciones musulmanas, y de que el Congreso tumbara este miércoles la iniciativa de Vox para vetar los velos islámicos integrales en espacios públicos, el partido de ultraderecha avanza con su agenda para, según ellos, defender "la cultura española", que pasa por atacar todo lo que tenga que ver con las costumbres de la comunidad musulmana. En ese sentido, los de Abascal han lanzado una campaña para vetar los menús halal en los comedores escolares en toda España.

Del árabe 'permitido', halal es un término que se usa para designar la comida que los musulmanes pueden consumir, la que se prepara según los preceptos que marca la ley islámica, que dicta, por ejemplo, cómo se debe sacrificar a los animales, y prohíbe la carne de cerdo, el alcohol o la sangre.

Ya lo anunció su portavoz parlamentaria Pepa Millán. Se trata de una iniciativa coordinada que presentarán en la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes del Congreso, así como en todos los parlamentos autonómicos, diputaciones y ayuntamientos en los que Vox tiene representación. El objetivo, dijo Millán, es "rechazar la implantación del menú halal en cualquier centro público y promover la gastronomía tradicional".

"Acción coordinada sobre la imposición de los menús halal en los comedores escolares y hospitales". Así han llamado a esta iniciativa que Vox dicta desde su dirección nacional en Madrid, y todas sus delegaciones territoriales deben promover. En el partido ultra excusa esta iniciativa en el proyecto de real decreto que impulsa el Ministerio de Consumo "para el fomento de una alimentación saludable y sostenible en centros de titularidad pública".

Vox asegura que Consumo quiere imponer los menús halal

Pero la iniciativa del área que dirige Pablo Bustinduy solo es una percha para Vox en su ofensiva contra la alimentación islámica. En Ceuta, los de Abascal ya denunciaron una supuesta "obligación" a los alumnos a comer comida halal en los comedores escolares, de la que acusaron tanto al PP como al PSOE. Al igual que en el decreto que propone Consumo, los comedores incluyen alternativas halal en los menús, en el caso de Ceuta porque el 75% de los alumnos de esos centros son musulmanes, y además están obligados a ofrecer otras opciones.

Vox ha hecho bandera de promover ideas intolerantes disfrazadas de defensa de la cultura española. Y para ello emplean la mentira, porque el texto de Consumo no obliga en ningún caso a imponer ninguna alimentación. Los ultras acusan al Gobierno de "fomentar la disolución de nuestros rasgos de identidad más básicos, incluso los de nuestra característica dieta mediterránea". Sin embargo, Vox habla de "imposición en centros públicos de menús halal", y exige que "mientras vivan en España, los extranjeros se adapten y respeten los usos y costumbres del país que los acoge".

El proyecto de decreto que Consumo ha presentado a consulta pública habla expresamente de la alimentación halal, con el pretexto de ofrecer "flexibilidad en los menús" para que respeten "la diversidad ética, cultural o religiosa". En ese mismo apartado hablan también de "opciones 100 % vegetales (menús veganos)", y adaptados a necesidades alimentarias como la celiaquía o la intolerancia a la lactosa.

La ofensiva de Vox contra las costumbres islámicas

El choque cultural con el islam que plantea Vox no es nuevo, pero en la última semana ha copado la conversación política. La ultraderecha ha tomado la iniciativa en el debate sobre los velos integrales, proponiendo su prohibición en espacios públicos bajo amenaza de multa a las mujeres que los utilicen. El mismo día que el Congreso tumbó esta propuesta, con los votos en contra de todos los partidos salvo PP y Vox, ya avanzaron que el siguiente paso iba a ser ir contra los menús halal.

Vox adopta ahora como estrategia nacional lo que ya ha impulsado en el ámbito local en varias ocasiones. El pasado verano gran parte de la actualidad política estuvo marcada por polémicas en las que la ultraderecha atacó, entre otras, a la comunidad musulmana, como los disturbios racistas de Torre Pacheco, en Murcia, en las que Vox fomentó las cacerías contra personas migrantes vinculándolas con la delincuencia.

La Región de Murcia fue el principal foco de iniciativas de la ultraderecha en ese sentido. En agosto, Vox impulsó en Jumilla una moción que incluía prohibir las celebraciones musulmanas en espacios públicos como polideportivos, alegando que estas son "ajenas a nuestras tradiciones". El Gobierno recurrió el acuerdo de PP y Vox, que impedía la celebración del rito de la Fiesta del Cordero, que la comunidad musulmana de la localidad celebra habitualmente en las instalaciones municipales.

En el mismo mes y también en Murcia, un concejal de Vox de Las Torres de Cotillas, aseguró haber cancelado un rezo islámico en el polideportivo municipal que consideraba "ilegal", algo que el alcalde de la localidad, Pedro José Noguera desmintió. A pesar de esto, el partido ultra lo celebró en redes sociales: "Nuestro concejal Pablo Alberto Ruiz logra la cancelación del rezo islámico en el polideportivo de Las Torres de Cotillas, defendiendo la cultura católica-cristiana y el cumplimiento de la ley".

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