Frente a la actual crisis habitacional, España se puede dividir en dos grupos: el de aquellos que aplican la ley de vivienda y los que, por el contrario, se oponen a la regulación de los precios del alquiler. Cada uno de estos modelos cuentan con un claro exponente a nivel estatal. En el primer caso se encuentra Barcelona, donde dicha norma entró en vigor en marzo de 2024, y en el segundo está la ciudad de Madrid, la cual cuenta con un Ayuntamiento que se ha manifestado abiertamente en contra de la contención del coste habitacional. Contrapuestos los dos sistemas, los datos reflejan una estrategia con mejores resultados que la otra y esa es la seguida por la capital catalana.   

El esfuerzo del alquiler en Barcelona baja a un 34,7% y en Madrid crece hasta el 37%

Así lo muestran los datos del centro de estudios CaixaBank Research, según los cuales en enero de 2026 el esfuerzo del alquiler, que equivale al porcentaje de los ingresos de un hogar que se destinan al arrendamiento, en Barcelona fue del 34,7%, habiendo disminuido respecto a seis años antes. En concreto, en el mismo mes de 2020, la proporción que los inquilinos se gastaban de sus ganancias mensuales equivalía a un 35,2%

Por el contrario, en Madrid el esfuerzo del alquiler es ahora mayor que hace seis años, suponiendo en enero de 2026 un 37% de los ingresos de los hogares de la ciudad, más de dos puntos porcentuales por encima del de Barcelona y de tres que el registrado por la capital española en el primer mes de 2020. En aquel entonces, los hogares madrileños destinaron un 33,8% de sus retribuciones, menos parte que los barceloneses, al arrendamiento. 

Los hogares de Barcelona invierten un menor porcentaje de sus ingresos en el alquiler desde la regulación de precios 

Justamente, la tendencia que posicionaba a Madrid como una ciudad en la que los hogares acostumbraban a gastar un menor porcentaje de sus ingresos en el alquiler que en Barcelona cambió a partir de la aplicación de la ley de la vivienda y, por lo tanto, del tope de los precios. Tras la entrada en vigor de la norma en marzo de 2024, en abril el esfuerzo del alquiler registrado en la ciudad condal fue de un 34,9% y el de la capital estatal de un 35%. Desde ese momento, todos los meses la cifra de este indicador ha sido mayor en Madrid que en Barcelona, donde el porcentaje se ha mantenido durante este tiempo por debajo que con anterioridad a la aplicación de la ley de vivienda. 

Asimismo, según CaixaBank Research, el pasado mes de enero el precio del alquiler subió un 2,7% en Madrid, mientras que en Barcelona aumentó un 2,5%. Datos que muestran una tendencia de mayor efectividad de la hoja de ruta en materia de vivienda de la capital catalana que, como ocurre en el caso del esfuerzo del alquiler, inició justo después de hacer efectiva la contención de las rentas, y es que es a partir de junio de 2024 que el coste del arrendamiento acostumbra a tener una mayor subida mensual en la capital española. 

La compra de una vivienda es más accesible en Barcelona que en Madrid 

En cuanto al coste de la compra de vivienda, Madrid también es una ciudad menos accesible que Barcelona a día de hoy. En septiembre de 2025, última fecha de la que CaixaBank Research dispone de información, los hogares madrileños debían destinar de media 16,6 años de su renta para tener la capacidad de adquirir un inmueble, 3,1 años más que los barceloneses, que podían adquirir un piso con el precio equivalente a 13,5 años de su alquiler. 

Por lo tanto, las últimas cifras de Barcelona se quedan muy cerca de los 13,3 años de la renta que debía invertir de media un hogar en la ciudad condal para adquirir una vivienda en septiembre de 2019. Sin embargo, la accesibilidad a un inmueble en Madrid se ha dificultado significativamente, incrementando en 3,3 años el precio del arrendamiento equivalente al coste de un piso respecto a hace seis años, cuando los hogares madrileños tenían que destinar los mismos años de alquiler para poder acceder a una vivienda que los barceloneses (13,3). 

El comisionado de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Ramon Riera, defiende que la regulación del alquiler ha cambiado la tendencia

En declaraciones a ElPlural.com, el comisionado de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Ramon Riera, celebra que los datos de una institución independiente den veracidad a los aportados por instituciones públicas como el Observatori Metropolità de l’Habitatge o el Institut Català del Sòl (Incasòl). En este sentido, Riera señala que con los datos oficiales “se hace patente un cambio de tendencia, una estabilidad del precio y que la sobrecarga del precio del alquiler que tienen las familias es inferior en Barcelona que en Madrid u otras ciudades en las que el precio del alquiler todavía se encuentra liberalizado”. 

Concretamente, el Observatori Metropolità del Habitatge indica que la regulación del precio de los alquileres ha supuesto un ahorro de 220 euros a los hogares barceloneses. Una reducción del coste del arrendamiento que, como explica Riera, ha logrado que la renta media en Barcelona sea de alrededor de 1.100 euros. En cambio, el Ayuntamiento estima que, de no haberse aplicado la ley de la vivienda, actualmente el precio medio sería de 1.320 euros

Además, Riera asegura que no solo las familias que alquilan se han visto beneficiadas por la ley de la vivienda, sino que también los pequeños propietarios, los cuales, según ha detallado, “se han adaptado con normalidad de una forma muy masiva”. Igualmente, remarca que estos pueden acogerse al entorno fiscal favorable indicado por la norma.

Riera señala que la oferta de alquileres de Barcelona ha aumentado en 1.500 pisos desde la aplicación de la ley de la vivienda

Por otro lado, el comisionado de Vivienda de Barcelona responde a aquellos que afirman que la regulación de los precios provoca una disminución de la oferta, como es el caso del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, quien acusó a la ley de la vivienda de “estrangular” la oferta, subrayando que los últimos datos oficiales muestran que en la ciudad condal hay 235.500 pisos en alquiler frente a los 234.000 que había antes de entrar en vigor la ley. 

Por lo tanto, desde marzo de 2024, el número de contratos de alquiler en la capital catalana ha aumentado en 1.500. “Ha habido una pequeña subida, pero ha habido un incremento”, defiende Riera, que sostiene que no ha habido cambios estructurales y, en grandes rasgos, la cifra de arrendamientos en Barcelona se ha mantenido estable desde la regularización de los precios. 

Collboni enfrentó en enero su modelo al de Almeida en el Senado

El postulado de Riera es el mismo que el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, defendió el pasado 14 de enero ante la Comisión de Vivienda y Agenda Urbana del Senado para analizar el impacto de la ley de la vivienda frente a su homólogo madrileño. Por su parte, Almeida también expuso el modelo habitacional del Consistorio de Madrid.

Durante su intervención, Collboni apuntó que los últimos datos, publicados por la Generalitat en noviembre de 2025, mostraban que, desde la aplicación de la ley de la vivienda, el precio de los alquileres de Barcelona había bajado un 4,9% de media. Una reducción del precio de la renta que se registra tras una década de auge del coste de la renta, el cual aumentó, según Collboni, un 78% entre 2014 y 2024.

“La regulación sirve para frenar el golpe, para conseguir que los jóvenes no se marchen y para garantizar el derecho a quedarse en la ciudad, en los barrios”, reivindicó Collboni en la Cámara Alta, que afirmó que la contención de los precios habitacionales era una medida necesaria, aunque paliativa hasta el día en que la capital catalana logre el objetivo de que sus ciudadanos destinen menos de un 30% de su sueldo en el arrendamiento.