Capítulo XVI, y esto podría ser callejeros por el mundo, pero es guarros por el mundo. Guarros en todas partes, también en la Policía Nacional. El jefe de la Policía Nacional ha sido denunciado por una agresión sexual, por violación, por una presunta violación a su subordinada, a un empleado.

No sólo estamos hablando de un guarro más, de un machista más, como hay en todas partes. Estamos hablando de un jefe de poder, de impunidad, durante mucho tiempo. Pero esto lo que demuestra es algo que llevamos las feministas peleando toda la vida, que las agresiones no sólo pasan en callejones a las cuatro de la mañana con un encapuchado.

Hay agresores en el periodismo, hay agresores en la judicatura, hay agresores en la política, hay agresores en la Policía. Estamos conociendo noticias alarmantes, pero no para nosotras, sino para una derecha que ha cerrado la puerta a las mujeres desde hace mucho tiempo. Lo importante es cómo se reacciona, igual que con la corrupción.

El guarro lo tienes en tu casa, pero ¿cómo echas al guarro? ¿Cómo le prohíbes no volver a entrar? Lo hemos visto en el ayuntamiento de Móstoles. Hace unas semanas conocíamos una denuncia por acoso sexual y laboral, aunque algunos digan que sólo laboral, como si ese fuese mucho mejor. Hemos conocido una denuncia en la que hemos conocido una trama, una trama en la que el número dos de la señora Ayuso, Alfonso Serrano, compadreaba con el acosador e incluso ninguneaba a la víctima.

Una número tres, Ana Millán, que mandaba a la víctima con su maridito a casa, en silencio, que esté calladita, que es como les gustamos las mujeres a la derecha. Y una número uno, la lideresa Isabel Díaz Ayuso, que ignoró a una víctima y que ha vuelto a coger todo el poder de la Comunidad de Madrid para situarla en la palestra, señalarla y humillarla. Esto es una forma de reaccionar que vimos hace muchos años con el caso de Nevenka Fernández y que hoy tenemos que volver a lamentar, donde no se ha asumido ninguna responsabilidad, a pesar de que haya una víctima y a pesar de que esté llena y rodeada de pruebas.

Y al otro lado tenemos un policía, un guarro, un guarro supremo, porque es un guarro con puesto, con mando, pero que ha sido cesado al conocer la noticia, esa misma tarde, a las pocas horas. Un guarro que ya no tiene escolta, que ya no tiene coche oficial y un guarro que va a pagar por ello. Esto es lo que se debe hacer con los acosadores, esto es lo que se debe hacer con los agresores.

No puede ser que una mujer tenga miedo a denunciar en un canal interno del Partido Popular, no puede ser que una mujer tenga miedo a lanzarlo en una comisaría cuando es a un jefe, no puede ser que las mujeres callen a pesar de que este sea el deseo de la derecha. Las mujeres hoy denuncian y denuncian más que nunca porque se acabó la impunidad de los agresores y la complicidad de los cobardes.

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