Lo que lleva meses cocinándose a fuego lento esta semana ha estallado sacudiendo de pleno al Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso y poniendo en evidencia las consecuencias de la gestión de la baronesa en materia educativa. Al cese del consejero de Educación y Universidades, Emilio Viciana, le seguían las dimisiones del portavoz del Educación en la Asamblea, Pablo Posse; la portavoz de Asuntos Sociales, Mónica Lavín; y la portavoz de Juventud, Carlota Pasarón. Sin embargo, mientras se agrava la crisis en el seno del Ejecutivo regional y las universidades amenazan con una nueva huelga, la presidenta mira hacia otro lado y apunta hacia el caso de presunta agresión sexual del ex-DAO de la Policía Nacional, aunque sin mencionar el caso del alcalde del PP de Móstoles.

La Asamblea ha sido testigo este jueves de un bronco debate en el que la crisis educativa de la baronesa popular se ha colocado en el centro, pero también en el que la presidenta regional ha optado por esquivar las críticas a golpe de acusaciones y de poner en duda el relato defendido por la ex concejala de Móstoles que denunció acoso sexual y laboral por parte del alcalde del PP del municipio. Aprovechando el otro escándalo que ha sacudido esta semana a la Policía Nacional después de que una funcionara denunciara al exdirector adjunto operativo del cuerpo (DAO) por presunta agresión sexual, la responsable de Sol ha visto en este la vía de escapatoria que buscaba para desatender las recientes tensiones que laten en su Gobierno.

Reprochando la “falta de decencia” del PSOE en la Asamblea después de que los socialistas hayan abordado ambas denuncias por presunto acoso y agresión sexual respectivamente, Ayuso no solo ha vuelto a cuestionar el relato de la ex concejala del PP en Móstoles, sino que ha asegurado -en contra de lo que reza en la denuncia- que la denunciante presentó la demanda únicamente por acoso laboral. “El del alcalde de Móstoles no era un caso de acoso sexual. Y pretenden compararlo con el del DAO de la Policía”, ha esgrimido la lideresa regional.

En un orden similar de las cosas, la presidenta madrileña se ha dirigido a la bancada de la oposición para pedir que “se aclaren un poco”. “Si iba tan mal la educación y doy un cambio, ¿también está mal? Aclárense un poco, sea coherente”, ha espetado la presidenta regional dirigiéndose a Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Asamblea, en referencia a las críticas sobre la crisis en educación. Acto seguido, en la misma tónica de no hacer amago de reflexión, la lideresa ha continuado defendiendo a los diputados que han presentado su dimisión de quienes ha destacado su formación: un ingeniero aeroespacial, administradores civiles del Estado y licenciados en Derecho.

Pero la huida hacia delante de la presidenta ha ido a más. Tanto es así que ha llegado a definir a los diputados de la izquierda como “acróbatas a caballo, quemacajeros, personas que gestionaban saunas, porteros de puticlub y saltimbanquis”. Pese a todo ello, el nivel al que ha escalado la crisis educativa en la región es tal, que la cascada de excusas y recurrentes intentos por desviar el foco no le valen tampoco a la presidenta de la autonomía.

El sistema tambalea y las universidades amenazan con huelga

De lo que la lideresa no puede huir pese al relato defendido este jueves en la Asamblea es de la situación que enfrenta el sistema educativo que ella gestiona. Si el martes se conocía el cese del consejero de Educación y Universidades, una de las voces más críticas dentro del PP de Ayuso, el día siguiente hasta tres de sus diputados presentaban su dimisión como muestra de su desacuerdo con el cese de Viciana.

Pero el grueso de la cuestión va más allá hasta llegar a una crisis interna que enfrentaba al núcleo duro con ‘los pocholos’, jóvenes sin demasiada experiencia al frente de todo lo relativo a la educación madrileña bajo el liderazgo de Antonio Castillo Algarra. Todas estas tensiones se han visto finalmente materializadas en la cascada de dimisiones, así como en la amenaza entonada por la seis universidades públicas madrileñas en volver a la huelga.

También al hilo del nombramiento de Mercedes Zarzalejo como nueva consejera del ramo, las universidades no confían en que esto “vaya a suponer un cambio”. “Nada ha cambiado porque, en realidad, el perfil de Zarzalejo tampoco ayuda a la universidad. Ella dejó su carrera como académica, no se desarrolló en este aspecto y puede no darse cuenta de lo que supone el ataque a la universidad del Gobierno de Ayuso”, ha sostenido Eva Aladro, catedrática de la UCM e integrante de las plataformas por la pública a ElPlural.com, lamentando también que estamos ante “otro nombre muy afín y continuista con las directrices del PP en universidades públicas”.

Con este telón de fondo, las plataformas le dan la oportunidad a Zarzalejo de “abandonar las posturas cerradas y muy autoritarias, en pro de buscar posturas más flexibles”. “No tenemos claro que esto vaya a ser así”, reconocen, pero esperan que algo cambie. De no ser así, “nuestra línea no va a cambiar”, asevera Aladro, quien promete “una huelga fuerte si siguen adelante con la LESUC”.

Tenemos convocadas las movilizaciones para primavera, tenemos pendiente una reunión con la Conferencia de Rectores Universitarios Españolas (CRUE) por la financiación, aspecto en el que consideramos que tienen que seguir presionando”, explica la catedrática a este periódico. Y es que la financiación es el principal problema que atraviesan los claustros de las públicas, especialmente en Madrid, donde ni siquiera están pudiendo abonar las subidas salariales. “El problema más grave que hay ahora mismo en las universidades es la infrafinanciación y el ahogo económico que nos está matando”, denuncia Aladro.

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