Antonio Castillo Algarra se ha convertido en una figura mediática en las últimas horas. Su protagonismo en los medios de comunicación comenzó con el cese de Emilio Viciana, ex consejero de Educación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Desde entonces, se sucedió una cascada de dimisiones de su entorno, inesperada para la lideresa regional y su círculo más cercano, hasta llegar a la suya propia. Algarra se retiró el miércoles pasado del ballet de Madrid después de enfrentarse al jefe de gabinete de la baronesa autonómica, Miguel Ángel Rodríguez.
Concebido por muchos, precisamente, como el MAR cultural de Ayuso por el asesoramiento que le hacía en esta materia, la expulsión de Viciana del equipo de Gobierno le supuso un duro revés que, por el momento, encuentra su máxima expresión en esta última decisión.
Gurú de 'los pocholos'
Castillo estaba al frente de 'los pocholos', un grupo de jóvenes con preparación pero sin experiencia que gestionaban el ámbito educativo y en el que se encontraba, entre otros, el ideólogo de la polémica ley de universidades que supondría a la postre su sentencia de muerte política.
'Los pocholos', conocidos así a nivel interno por sus pintas de niños pijos, despertaban recelo en el ala dura de los 'populares' madrileños, más allá de Rodríguez.
La mayoría de ellos trabajaron para la empresa de Castillo, For the fun of it, una compañía teatral y academia de preparación de opositores de la que es único dueño. Se trata de los ex directores generales de Universidades (Nicolás Casas) y Secundaria y FP (María Luz Rodríguez Lera) y los antiguos secretarios regionales del PP de Educación (Pablo Posse) y Familia (Mónica Lavin), que eran a su vez diputados autonómicos.
"Un hombre no mata a una mujer por ser mujer"
Excéntrico en las formas, se corresponde con el hombre que, al menos hasta los últimos acontecimientos, manejaba los hilos en las sombras de la educación madrileña en su conjunto: escuelas infantiles, universidades públicas, etc.
En los perfiles que se pueden consultar de él se presenta como profesor de Humanidades, escritor, productor y director teatral. En lo artístico, su nombre aparece asociado a montajes como La crítica del amor (fiesta cantada), de Calderón de la Barca, o El teatro del mundo, así como a proyectos de corte barroco como Oro y Plata de Ramón.
Y en lo estrictamente institucional, ha figurado como miembro del patronato del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, como se ha señalado unas líneas más arriba; y ha formado parte de jurados en audiciones vinculados a este organismo.
Sus posturas, de las que hace gala en redes sociales, vienen acompañadas de discursos altamente controvertidos. Entre sus temas más polémicos, destaca, por ejemplo, la violencia machista, sobre la que ha soltado lindezas del tipo que se muestra a continuación.
"Un hombre no mata a su pareja porque sea mujer, la mata por la loca pasión de los celos; ha sido siempre así, y es, un crimen pasional", considera. Acuñando el término "epidemia de feminismo mediático" considera que el lenguaje inclusivo es de "universitarios del género tonto".
Colectivo LGTBI: Condición "monstruosa"
También ha cargado contra el colectivo LGTBI, rechazando la política de identidad, Durante una celebración del Orgullo aseguró que se sentía "compelido a identificarse y confundirse en el colectivo para renunciar a todo lo que cree".
Desde su condición homosexual, defiende que estas siglas se corresponden con una condición "minoritaria, rara o monstruosa" en contraposición a lo que considera "normal". A más a más, define la bandera arcoiris como un símbolo "chillón" que busca fundar una especie de "internacional homosexual".
El choque de los 'pocholos' habría llegado hasta personas muy importantes en el seno 'popular' como Rocío Alberto López-Ibor, consejera de Hacienda, quien frustró un acuerdo acerca de las horas lectivas. Más tarde dudó de su forma de actuar en el caso FP, de fraccionamiento de contratos.
En esos años, López-Ibor se encontraba precisamente en Educación como viceconsejera. Sospechaba de la celeridad con la que el exconsejero trasladó a la Fiscalía de Madrid el segundo caso de una obra millonaria que, en lugar de sacarse a concurso, se fraccionó y se pagó irregularmente con numerosas facturas menores , un acto completamente irregular. Aquello fue en julio de 2024.
Al margen del grupo, hacía tiempo que la lideresa regional estaba descontenta con él a tenor de la ley de educación superior (Lesuc); o ley de universidades, que ha provocado un auténtico terremoto en las universidades: descontento de los rectores, infrafinanciación o una especie de 'ley mordaza' dispuesta a castigar, por ejemplo, los escraches, son algunos de sus puntos más polémicos.