Ante la crisis provocada por la dimisión del hasta ahora director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, denunciado por una presunta agresión sexual a una subordinada, el director general de la Policía, Francisco Pardo, ha convocado este miércoles de urgencia a los altos mandos del cuerpo para abordar la situación, según ha avanzado El País.

La reunión está teniendo lugar en el complejo de Canillas en Madrid, donde se han dado cita Pardo con la Junta de Gobierno de Policía, formada por comisarios y jefes de división de la Policía. 

Ahora, la decisión última sobre la sucesión de González como jefe operativo recae sobre la Policía Nacional y el Ministerio del Interior, conducido por Fernando Grande-Marlaska, que tendrán que designar al cargo sucesor en los próximos días. El ministro recibió este martes a última hora de la tarde la renuncia del hasta ahora DAO tras conocerse la denuncia presentada por la víctima sobre presuntas agresiones sexuales acontecidas el pasado mes de abril.

Tras conocerse las acusaciones de presunta agresión sexual, el juez ha acordado escuchar al hasta ahora DAO "en calidad de querellado". Al hilo de ello, ha acordado citar a declarar a la víctima el próximo 17 de marzo a las 10:30 horas, al considerar que los hechos que se recogen en la denuncia "hacen presumir la posible existencia de delitos de agresiones sexuales cuya instrucción corresponde a este órgano judicial, y practicar aquéllas esenciales encaminadas a efectuar tal determinación y, en su caso, el procedimiento aplicable".

Por su parte, el abogado de la víctima señala en la querella la supuesta comisión de delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversaciones de caudales públicos con la agravante de abuso de superioridad. Además, en la denuncia se recoge que la querellante mantuvo "en el pasado una relación de afectividad" con el DAO, una relación que "estuvo caracterizada desde su inicio por una asimetría de poder institucional manifiesta" dada su posición en el cuerpo. "Esta situación de subordinación institucional fue sistemáticamente instrumentalizada por el querellado para generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica sobre la víctima, quien en múltiples ocasiones manifestó su voluntad inequívoca de finalizar la relación, viéndose impedida para materializar efectivamente dicha decisión", señala.

Interior investiga presiones para evitar la denuncia

Un día después de conocerse los hechos, Interior investiga la posible implicación de otro comisario, Óscar San Juan, que, presuntamente, habría coaccionado a la víctima para evitar que denunciara a su superior, conocido en el Cuerpo como “Jota”.

El mencionado comisario se encontraba en la comida celebrada el 23 de abril junto al director adjunto operativo, a quien se le sitúa como persona de máxima confianza. Según la querella, habría sido él quien presuntamente coaccionó a la víctima para que no denunciara los hechos. Tres meses después de la supuesta violación, el 7 de julio, y mientras la agente se encontraba de baja, recibió hasta cinco llamadas desde el teléfono personal del comisario, que no atendió. Días más tarde, la víctima respondió a otra llamada en la que, según el relato de la querella, el mando le habría instado a elegir un nuevo destino profesional, indicándole que le comunicara su decisión por WhatsApp.

La agente rechazó la propuesta y advirtió de que lo ocurrido tendría “las consecuencias procedentes”. Ante ello, el comisario aseguró desconocer a qué se refería y sostuvo que solo pretendía conocer sus intereses. La conversación concluyó cuando la denunciante le espetó: “Tú me llamas porque él (el DAO) te ha dicho que me llames”.

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