Nuevos avances tras la dimisión del director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, investigado por presunta agresión sexual. La renuncia se produce después de que un juzgado haya admitido a trámite una querella presentada por una funcionaria del cuerpo, en la que se le acusa de supuestos delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de fondos públicos.

El Ministerio del Interior investiga la posible implicación de otro comisario que, presuntamente, habría coaccionado a la víctima para evitar que denunciara a su superior, González, conocido en el Cuerpo como “Jota”.

Por su parte, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, solicitará este miércoles al director general de la Policía información detallada sobre este mando, que acompañaba al DAO, así como sobre su actuación en relación con la funcionaria que ha presentado la querella.

El comisario Óscar San Juan se encontraba en la comida celebrada el 23 de abril junto al director adjunto operativo (DAO), a quien se le sitúa como persona de máxima confianza. Según la querella, habría sido él quien presuntamente coaccionó a la víctima para que no denunciara los hechos.

Tres meses después de la supuesta violación, el 7 de julio, y mientras la agente se encontraba de baja, recibió hasta cinco llamadas desde el teléfono personal del comisario, que no atendió. Días más tarde, respondió a una nueva llamada en la que, siempre según el relato de la querella, el mando le habría instado a elegir un nuevo destino profesional, indicándole que le comunicara su decisión por WhatsApp.

La agente rechazó la propuesta y advirtió de que lo ocurrido tendría “las consecuencias procedentes”. Ante ello, el comisario aseguró desconocer a qué se refería y sostuvo que solo pretendía conocer sus intereses. La conversación concluyó cuando la denunciante le espetó: “Tú me llamas porque él (el DAO) te ha dicho que me llames”.

La denunciante conserva un audio de esa conversación telefónica que interpreta como un intento de coacción, en el que se le habría ofrecido una compensación laboral a cambio de su silencio. Según ha señalado, la grabación será aportada como “prueba documental fundamental” cuando el juzgado establezca el momento oportuno para su cotejo.

Asimismo, la agente acusa al comisario principal González de haber utilizado a un subordinado directo con el objetivo de evitar la denuncia y contener el impacto público que podría derivarse de la presentación de la querella.

El juzgado especializado en violencia sobre la mujer encargado de la instrucción ha citado tanto a la denunciante como al investigado a declarar el próximo 17 de marzo.

La denunciante admite haber mantenido con el mando una relación extramatrimonial de carácter afectivo, en cuyo transcurso, según la querella, habría estado sometida a una situación de “sumisión psicológica”. Intentó poner fin al vínculo en varias ocasiones, pero asegura que el temor a posibles represalias profesionales y la presión derivada de la autoridad jerárquica dificultaron la ruptura.

Finalmente, logró cortar la relación, si bien el DAO, siempre según su relato, no aceptó esa decisión y habría iniciado una supuesta conducta de acoso de carácter obsesivo.

La presunta víctima, que actualmente se encuentra de baja por depresión, acusa al comisario principal José Ángel González de una “penetración sin consentimiento”. De acuerdo con la querella, y pese a la negativa expresa de la subordinada, el mando habría realizado tocamientos de carácter sexual e intentado forzar una relación íntima, apelando a su posición jerárquica con expresiones como “Oye, que soy el DAO”. Esta frase habría sido recogida en una grabación de audio aportada al juzgado, que, según la denunciante, reflejaría tanto el momento de la presunta agresión como las posteriores coacciones.

La querella también detalla los episodios de presuntas coacciones y acoso telefónico que habría sufrido la denunciante. Según el relato, todo comenzó la noche del 23 de abril, cuando el DAO realizó hasta 17 llamadas a la agente. Posteriormente, se habrían producido mensajes de carácter intimidatorio en los que, presuntamente, el comisario le recriminaba haberle “dejado tirado” sin mantener relaciones sexuales, empleando además expresiones insultantes.

La víctima ha aportado al juzgado un registro de llamadas y su propio teléfono móvil con el fin de acreditar una supuesta campaña de acoso prolongada durante meses. Entre los mensajes incorporados a la causa, figura uno en el que, tras conocer la posible interposición de la denuncia, el mando le habría escrito: “Vete a la mierda. Me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qué te puedo dar”, en alusión, según la querella, a la oferta de un puesto de trabajo.

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer ha citado al comisario González a declarar el próximo 17 de marzo en calidad de investigado. Ese mismo día, también prestará declaración la denunciante.

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