El PP se apresura en utilizar el escándalo por la dimisión del DAO para atacar al Gobierno. El jefe operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, renunció este martes a última hora tras ser citado por una presunta agresión sexual a una subordinada. Este miércoles, desde bien temprano, los populares señalan directamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que según El País forzó la dimisión del DAO apenas unas horas después de la citación judicial. El PP le acusa de "tapar" la denuncia, como ha sugerido su líder Alberto Núñez Feijóo. Génova parece olvidar que esas mismas acusaciones están sobre su mesa en el caso del alcalde de Móstoles, quien casi dos semanas después de conocerse que una concejala le denunció por acoso sexual y laboral, sigue en su cargo y defendido por el partido.

A su llegada al Congreso de los Diputados, Marlaska ha dejado claro que no conoció hasta este martes la denuncia contra el máximo mando uniformado de la Policía, que se interpuso hace un mes. Pero para entonces, en el PP ya habían empezado a calentar la sesión de control de esta mañana con el asunto: "Si el Gobierno ha tenido a un presunto violador al frente de la Policía Nacional, como mínimo, desde hace un mes, y ahora se va, solo hay una conclusión posible: no prescinden de él por lo que hizo, sino porque se ha hecho público", publicó Feijóo

Ya en el hemiciclo, a las palabras del líder de un partido que, aunque se conocieran las acusaciones contra su alcalde, no solo no le han hecho dimitir sino que aún defienden que todo es falso, le han seguido los golpes en los escaños y los gritos de "dimisión". La portavoz popularEster Muñoz, ha abierto fuego en su primera intervención: "Aún está sentado Marlaska en su asiento de ministro. ¿Dónde queda su responsabilidad?", le ha preguntado a María Jesús Montero. "Y todavía se sorprenden de que alguien les diga que ustedes son una mafia", ha lanzado.

En el mismo tono ha seguido el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien ha asegurado que le da "nauseas verle sentado en el banco azul", y que acusa a Marlaska de estar "en contra de prohibir el burka pero a favor de encubrir violaciones de un mando policial". En su respuesta, la vicepresidenta primera ha sido clara: "Cuando ocurre un caso sobre una mujer que está relacionado con el Gobierno se rasgan las vestiduras, pero cuando hay miembros de su partido que no hacen absolutamente nada tras las denuncias, como el alcalde de Móstoles o el de Algeciras, no se sienten interpelados", le ha respondido Montero.

Marlaska asegura que dimitirá "si la víctima se ha sentido desprotegida"

Desde el primer momento, el Gobierno se esfuerza en marcar las diferencias. En su turno en la Cámara Baja, Marlaska le ha recordado al PP como se actúa ante las denuncias: "Los hechos denunciados por la víctima son de tal gravedad que, conocidos, se exigió inmediatamente su renuncia y dimisión. Se tomó conocimiento y se reaccionó inmediatamente, pero a ustedes eso les parece extraño", ha respondido a los populares. El ministro ha dejado claro que no va a tolerar las acusaciones de encubrimiento: "Digan ustedes fuera de este hemiciclo que el ministro del Interior conocía los hechos y no actuó y entonces nos veremos en otras instancias", asegura.

En cualquier caso, Marlaska ha demostrado en el hemiciclo que se desmarca de la forma de actuar de Génova, que mantiene en el cargo tanto al alcalde acusado como a los números dos y tres de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, Alfonso Serrano y Ana Millán, que se reunieron con la concejala y, según la denuncia, la presionaron para tapar el escándalo: "Si se ha sentido desprotegida o ha entendido que este ministro le ha fallado, yo renunciaré y dimitiré", ha garantizado, invitando al PP a tomar "buena cuenta de lo que hace este Ministerio y este Gobierno y actúen en Móstoles".

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