Ayer finalizó  Madridfusión, la décimo cuarta edición de la Cumbre Internacional de Gastronomía. Ha habido demostraciones magistrales capaces de desvelarnos secretos y grandezas de la alta cocina contemporánea, concursos, subastas, catas, degustaciones y muchas lecciones magistrales.

Rodrigo de la Calle (El Invernadero) hizo una revisión sobre el escenario de los superalimentos que están llenos de sabor, ingredientes híper-saludables y el contenido de su Gastrobotánica.

Carles Tejedor y Javier de las Muelas, dos de los personajes más relevantes de la Barcelona gastronómica actual, han unido sus fuerzas en The Academy. Cócteles y cocina que se fusionan en la mesa, pero también en el proceso de elaboración. Aderezos que se agitan en la mezcladora, ingredientes que se conjugan partiendo de los aromas concentrados de los drop lets...

Diego Gallegos (Sollo) dio una lección sobre el despiece del esturión. Es probable que nadie en el mundo haya alcanzado la maestría que él posee en el trabajo con un animal del que lo aprovecha absolutamente todo.

Sorprendente también la demostración de imaginación y destreza culinaria, de fantasía y creatividad que han regalado Jordi Roca y Alejandra Rivas, responsables de los postres del Celler de Can Roca.

Ha habido más: tapas con quesos artesanos, algas coreanas y una gran fiesta de despedida gracias a Martín Omar y sus sabores mágicos de la República Dominicana. Talleres magistrales sobre cocina mexicana y sobre trufas; sobre las salsas clásicas en la cocina contemporánea y las técnicas para trabajar con el azúcar en pastelería; sobre el pan en la mesa y los arroces de Kiko Moya.

Se ha visto cómo algo ha cambiado y trasciende la cocina. Tras años en los que el producto y la técnica se llevaban el protagonismo casi total de las ponencias, en este 2016 se ha escuchado a muchos de los mejores cocineros del mundo abrir un espacio distinto para la reflexión, el del compromiso.

Tras mirar a la tierra siempre en busca de la autenticidad del producto con el que trabajan, los cocineros han alzado la vista y han descubierto el paisaje que transmite su autenticidad a esa materia prima, a la gente que lo cultiva y vive a su alrededor. El compromiso es con los productores, pero también con quienes viven ajenos al mundo de la gastronomía. Massimo Botura, al recibir su premio como cocinero del año en Europa, hablaba de una cocina que se redescubre a sí misma en el humanismo. En su valor ético como motor social para la mejora de las condiciones de vida de colectividades humanas y en su capacidad de ayuda –gracias a los ingresos que genera- a la hora de paliar las dificultades de aquellos que no solo no tienen acceso a la alta cocina, a veces ni siquiera a una alimentación decente.



 

El premio Cocinero revelación cayó en Javi Estévez, responsable de la cocina de La Tasquería (Duque de Sesto, 48, Madrid) ha sido escogido tras un proceso de votación individual y Giovani, por un precio de 2.500 euros.

 

 

Trufas de Soria



 

En las subastas de trufas: la primera de las dos trufas que han salido a subasta pesaba 500 gramos y ha sido adquirida por la cocinera ilicitana Susi Díaz al precio de 1.600 euros. La segunda trufa, con un peso de unos 750 gramos, ha sido adquirida por el empresario de la restauración Andrea Tumbarello, propietario de Don

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