Todos los personajes que deambulan por dichos programas se han fabricado a sí mismos, unos venden su divorcio, otros la hija que tuvo con el famoso, otro es el malo de todos, otro el matón, otra la hijísima, en definitiva, personajes en los que se sienten cómodos y con los que dan un espectáculo a millones de televidentes seguidores acérrimos. Persona y personaje son capaces de reelaborar cada cierto tiempo su aparición, para regenerase y seguir vendiendo. En definitiva, han encontrado un nicho de mercado que están explotando con un éxito sin precedentes.

Pinche aquí para seguir leyendo el artículo de José Luis Peñas, autor del blog "La verdad sobre Gürtel"