En los primeros años de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había no pocos colectivos ultraconservadores que ponían el grito en el cielo y que se manifestaron en no pocas ocasiones en contra de lo que entonces se llamó Educación por la ciudadanía. Profesionales por la ética, Hazte Oír y otras asociaciones que acabaron siendo el embrión de Vox.

En su día protestaban por algo tan lógico como que en las escuelas los maestros y las maestras enseñasen a sus alumnos Educación por la ciudadanía, es decir, los valores de la Constitución, el compañerismo, el portarse bien entre unos y otros. Es decir, valores cívicos.

En las manifestaciones protestaban porque decían que el Estado quería adoctrinar a sus hijos enseñándole o buenos modales o incluso cuestiones de la Carta Magna. Esta misma gente que hoy está en Vox y que sigue formando parte de Hazte Oír, como muchos otros patriotas de bandera, han callado y no han apoyado al Gobierno de España cuando el Gobierno ha dicho a Elon Musk y otros tecnócratas que hacen dinero enturbiando nuestras sociedades y sembrando odio y discordia en las redes sociales, que se acabó, que si influyen en la forma de pensar de la gente menor de 16 años, les dan acceso a la pornografía más dura que puedas imaginar, a contenido totalmente ilícito que si no fuera en las redes sociales estaría penado con cárcel tendrán que pagar.

Que aquí dejó de ser gratis el sembrar odio entre la población más joven y que sus algoritmos, con los que quieren influir en nuestras sociedades y a futuro marcar sistemas cada vez menos democráticos en los que hay un enfrentamiento entre la población civil, no pueden coger y sembrar odio.

El Gobierno de España simplemente ha dado la cara, otros lo hicieron antes para decir que la fiesta se ha acabado, aquí sí que la fiesta se ha acabado. Y que si siguen convirtiendo las redes sociales en una especie de sociedad sin normas, en una granja del oeste y ellos siguen siendo los que gestionan el estercolero, tendrán que pagar por ello.

Que Santiago Abascal se haya pronunciado defendiendo a Elon Musk no es de extrañar, al fin y al cabo él debe su carrera política a tecnocapos que han financiado y ayudado al crecimiento del partido de extrema derecha en toda Europa. Pero que Alberto Núñez Feijóo, líder de un partido que está llamado a gobernar, un partido conservador, que prefiera ponerse de perfil y no decirle a Elon Musk que deje de influir y que deje de sembrar odio en nuestras sociedades dice mucho de la falta de personalidad política de quien quiere ser presidente del Gobierno, aunque esta sea una hipótesis más difícil de creer.

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