Hablar de callos receta de la abuela es hablar de cocina de verdad. De esas ollas que burbujean durante horas, del aroma a pimentón que impregna la casa y de los platos hondos que se sirven humeantes en la mesa un domingo cualquiera. Los callos son uno de los grandes clásicos de la gastronomía española, especialmente populares en Madrid, y tan contundentes como una sopa de marisco.
Este guiso humilde, nacido de la cocina de aprovechamiento, ha pasado de generación en generación hasta convertirse en una joya del recetario tradicional. La callos receta de la abuela destaca por el mimo en la cocción lenta y por un sofrito lleno de sabor que convierte ingredientes sencillos en un plato contundente y reconfortante.
Si quieres preparar en casa unos callos con sabor auténtico, como los de antes, esta es la receta paso a paso.
Ingredientes (4 personas)
- 1 kg de callos de ternera limpios y troceados
- 2 chorizos frescos
- 1 morcilla (mejor si es tipo asturiana o de cebolla)
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada colmada de pimentón dulce
- 1 cucharadita de pimentón picante (ajustar al gusto)
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de harina
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Agua suficiente para cubrir
Callos receta de la abuela: receta paso a paso
- Limpieza previa: Aunque hoy suelen venderse limpios, en la callos receta de la abuela siempre se daba un hervor previo. Coloca los callos en una olla con agua fría. Lleva a ebullición durante 10 minutos, escurre y enjuaga. Esto elimina impurezas y suaviza el sabor.
- Primera cocción lenta: Pon de nuevo los callos en una olla grande. Cubre con agua limpia, añade la hoja de laurel y una pizca de sal. Cocina a fuego medio-bajo entre 2 y 3 horas (o 45 minutos en olla exprés), hasta que estén muy tiernos.
- Prepara el sofrito: En una sartén amplia, cubre el fondo con aceite de oliva y sofríe la cebolla muy picada a fuego suave hasta que esté transparente. Añade los ajos picados y cocina un par de minutos más.
- El toque de pimentón: Retira la sartén del fuego y agrega el pimentón dulce y el picante. Remueve rápido para que no se queme. Incorpora la cucharadita de harina y mezcla bien: esto ayudará a espesar la salsa.
- Une sabores: Vierte este sofrito en la olla de los callos ya cocidos. Remueve bien para que el caldo se tiña de ese característico color rojizo.
- Añade los embutidos: Corta el chorizo y la morcilla en rodajas gruesas e incorpóralos al guiso. Cocina todo junto a fuego suave durante 30–40 minutos más. El caldo se irá espesando y concentrando.
- Reposo imprescindible: Como toda buena callos receta de la abuela, este plato mejora de un día para otro. Déjalo reposar varias horas o, mejor aún, hasta el día siguiente. Al recalentarlo, los sabores estarán mucho más integrados.
Sirve los callos bien calientes, en plato hondo y con buen pan para mojar. Es un plato potente, perfecto para días fríos o para una comida tradicional de fin de semana, como manda la cocina de siempre.