El mayor bote de la historia de Pasapalabra, 2,7 millones de euros, no solo ha convertido a Rosa Rodríguez en millonaria y en una de las concursantes más recordadas del formato. También ha provocado una reacción política poco habitual - o no tanto - en este tipo de acontecimientos. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha respondido públicamente a las palabras de la ganadora, que en varias entrevistas ha defendido con naturalidad que una parte importante del premio termine en las arcas públicas.
Rodríguez, profesora de 32 años, ha explicado que asume esa tributación “con gusto” porque se considera fruto no solo de su esfuerzo, sino también de la sociedad en la que ha crecido, en especial de la educación pública. En la misma línea, ha subrayado que pagar impuestos le parece una forma de devolver lo recibido, y que, incluso tras la tributación, la cantidad que le queda es más que suficiente para vivir con tranquilidad.
Montero ha recogido ese mensaje y lo ha difundido en su perfil oficial en la red social X, donde ha agradecido a la concursante su reflexión. “Sin impuestos no hay igualdad de oportunidades, ni justicia social, ni Estado de bienestar”, ha escrito la ministra, que también le ha dado las gracias “por tu ejemplo, por tu civismo fiscal y por lanzar un mensaje tan importante para reflexionar sobre el valor de los servicios públicos”, ha zanjado.
Sin impuestos no hay igualdad de oportunidades, ni justicia social, ni Estado de bienestar.
— María Jesús Montero (@mjmonteroc) February 6, 2026
Muchas gracias, Rosa, por tu ejemplo, por tu civismo fical y por lanzar un mensaje tan importante para reflexionar sobre el valor de los servicios públicos. https://t.co/oy1H0nfI8j
El debate sobre los impuestos y el valor de los servicios públicos
Las palabras de Rodríguez han llamado la atención precisamente porque el debate sobre la fiscalidad de los grandes premios suele centrarse en el porcentaje que se lleva Hacienda. En este caso, la propia ganadora ha reconocido que es elevado, pero ha insistido en que no le supone un problema, ya que considera que los servicios públicos en España “son maravillosos”, aunque, como ha matizado, siempre exista margen de mejora en su gestión.
La concursante también ha explicado que durante su paso por el programa trataba de no pensar en el dinero, centrando su atención en el reto de completar el Rosco. De hecho, ha asegurado que no ha terminado de interiorizar lo que supone haber ganado el mayor bote de la historia del concurso, una hazaña que llegó tras más de 300 programas y que se decidió al acertar la última palabra, correspondiente a la letra "M".
Cuánto dinero se lleva realmente Hacienda
Más allá del debate político o simbólico, la fiscalidad de este tipo de premios está claramente regulada. Los concursos televisivos están sujetos a una retención inicial del 19%, que la productora aplica antes de abonar el importe al ganador. En un premio de unos 2,7 millones de euros, eso supone algo más de medio millón retenido desde el primer momento.
Posteriormente, el importe debe integrarse en la declaración del IRPF como ganancia patrimonial, lo que eleva la tributación total en función de los ingresos del contribuyente y de la comunidad autónoma de residencia. En los tramos más altos, el tipo combinado estatal y autonómico puede situarse en torno al 45% o incluso ligeramente por encima, lo que en un caso como este puede traducirse en que la factura fiscal total ronde los 1,2 millones de euros.
Aun así, incluso después de impuestos, el premio neto supera ampliamente el millón de euros, una cifra que mantiene a Rosa Rodríguez como la mayor ganadora en la historia de Pasapalabra.