Las conversaciones grabadas con autorización judicial en el país transalpino no dejan lugar a dudas. “Ese gilipollas, dice la miss refiriéndose al yerno de José María Aznar, me ha robado seis millones de euros voy hablar con Silvio…¡Parece mentira que Alejandro me haya hecho esto siendo como es de “buena familia….”

No se sabe a ciencia cierta si Debbie se refiere a la “buena familia” de padres (al argelino fundamentalmente) o a los Aznar…Luego el chico (Agag) hizo un pobre desmentido y la chica (miss) dice que no quiso decir…en fin, presiones y chantajes en un ambiente ‘mafiosi’.

En un comunicado digno de una redacción hecho por un abogado consiglieri, dice no haber recibido comisión alguna, pero certifica sus negociaciones y relaciones con Finmeccánica. Y no niega conocer a la miss…

Lo que se puede colegir es que este Agag, el “gilipollas” (Castaneda dixit) anda metido en ese juego de altas comisiones. Lo escribieron en su día los magníficos periodistas Carlos Ribagorda y Nacho Cardero, y Agag los persiguió con saña utilizando todos los resortes del poder que entonces controlaba a través de su suegro.

Y desde ahí se pueden explicar algunas cosas y sus conexiones ya sean con Berlusconi (corrupto hasta decir basta); Flavio Briatore, expulsado de los circuitos de la F1 por corrupto; el hijo de Gadafi; Jacobo Gordon y qué decir de sus antiguos amigos Francisco Correa y Alvarito Pérez (El Bigotes). Y quizás nos dejemos algunos escualos en el camino…o muchos. Siempre entre el poder político y la pasta…¡Vaya genio! Muchos de ellos condenados o en el trullo y él caminando tranquilamente por Belgravia Square o subido a bordo de un avión privado de aquí para allá siempre haciendo pingües negocios.

¡Ojo, los altos cargos del PP!
Caído su suegro en España –cuando estaba Aznar en Moncloa ni qué decir tiene que entonces Agag era un semidios, allá donde descolgaba el teléfono en busca de business como refleja claramente la Valencia de Francisco Camps-se refugió en las faldas de Berlusconi, el capo más obsceno que pulula por toda Europa. Sexo, mafia, drogas, soborno…¡La de dios!

Sabemos poco de esa relación, pero Agag le apoyó para entrar en el Partido Popular Europeo (cosa que hizo que el PNV abandonara esa adscripción) y “Il Cavalieri” siempre se muestra enormemente generoso con sus monaguillos. ¿Sabremos algún día hasta donde llega esa “relación”? estoy seguro que sí. Hay muchos testigos en el camino…

Nada tiene de extraño, por tanto, que la más que anunciada vuelta al poder del PP puede ser utilizada por Alejandro Agag para intentar aprovecharse de ese poder para hacer negocios, como ya hizo durante la etapa anterior. ¡Un buen suegro nunca abandona a un yerno espabilado!. Ojo, Rajoy, porque este os mete en un lio, seguro. Poner cotos y cepos porque el Agag de ancestros argelinos se las sabe todas… ¡Y todavía le quedan números de teléfono del clan de Becerril y facturas por endosar a determinados cargos políticos como a ese infumable representante en forma de diputado llamado Alejandro Ballesteros. ¿Te lo vas a cargar de una vez, Cospedal? Al menos para que no haga más el ridículo. Espero que, al menos, no haya mentido en su declaración de intereses y bienes al Congreso….Como otros del antiguo “clan de Valladolid” que crecieron y medraron a los pechos de don Azna…rone.

… Y el papá de bruces con el oro
Y esta misma semana hemos sabido que el inmarcesible expresidente, conducator for all seasons acaba de fichar por la empresa canadiense Barrick Gold, la multinacional bajo sospecha de agredir los glaciares y otras lindezas por el estilo.

Uno se queda de piedra. No sólo perdió el poder a puntapiés en el 2004 dejando a la derecha al pairo, si no que ha perdido la vergüenza política. Un día cobra del malvado Murdoch; otro hace lobby en Moscú y Buenos Aires por precio, ahora cobrará también de los buscadores de oro.

Y su antiguo amigo Correa sigue pudriéndose en Soto del Real… ¡Apiádate, Aznar, coño!

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS