Un crédito es un contrato o acuerdo por el que un acreedor (normalmente un banco) pone a disposición de un cliente (deudor) una cantidad de dinero, con el compromiso de su devolución posterior. Para ello, el documento debe estipular unos plazos y unos intereses adicionales por el tiempo en el que la entidad financiera no ha podido utilizar el dinero prestado. Es decir, finalizado el plazo del crédito, el deudor debe haber devuelto la cantidad acordada inicialmente más los intereses generados por su uso a modo de remuneración para el banco.

Ejemplo:

Durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo, en el marco de una pregunta sobre empleo formulada por el portavoz parlamentario de IULV-CA, José Antonio Castro, Griñán ha explicado que esta ayuda de 400 euros, en vez de dársela a las empresas "que luego pueden despedir, se la damos a los trabajadores como crédito para su contratación permanente".

¿Es lo mismo un préstamo que un crédito?

Un préstamo y un crédito pueden parecer lo mismo (de hecho se utilizan como sinónimos) pero, desde el punto de vista financiero, no lo son. En ambos casos, una entidad financiera presta dinero a una persona (física o jurídica), acordando su devolución en un periodo de tiempo concreto y con la aplicación de unos intereses estipulados.

La diferencia reside en la forma de acceder al dinero. En el préstamo, el banco concede una determinada cantidad que el deudor recibe en su totalidad y debe devolverlo en unos plazos establecidos. En el crédito, la entidad da acceso limitado a una cantidad de dinero concreta para que el deudor acceda a ella a medida que lo necesita. Esta suma total es lo que se conoce como límite de crédito.

Diferencia entre crédito y debito en las tarjetas financieras

Las tarjetas de crédito y de débito son los medios más utilizados a la hora de realizar pagos en comercios (físicos o virtuales). Aunque se utilizan indistintamente, estos “monederos plásticos” no funcionan de la misma manera. ¿Cuál es la diferencia entre el débito y el crédito?

El débito hace uso de los recursos de la persona que lo utiliza. Al utilizar una tarjeta de débito, el gasto queda anotado en la cuenta del cliente como un “debe”, de manera que se descuenta de los ahorros que este tenga en el banco. Cuando no hay más fondos, se rechazan los cobros. La de crédito, sin embargo, opera con dinero prestado por la entidad financiera. De esta manera, aunque no quede dinero en la libreta de ahorros, el gasto queda cubierto (el banco presta la parte que falta).

Ejemplo:

Durante las vacaciones las tarjetas de crédito serán el método de pago favorito para más de la mitad de los españoles (53%), frente al 33% que utilizará las tarjetas de débito, según informa un estudio de American Express”.

Tipos de crédito

Un crédito o crédito bancario puede ser de muchos tipos según su finalidad, los plazos o la cantidad de dinero prestado. Los más habituales son:

  • Crédito al consumo. Es el más habitual, concedido a las familias para poder adquirir bienes no hipotecarios como vehículos, electrodomésticos, etc. Es un crédito personal que el banco otorga a un cliente con unas condiciones pactadas previamente, incluidos los intereses.
  • Crédito revolving. También llamado crédito renovable, viene a ser como una línea de crédito permanente. Cuando el plazo de fin de la concesión del dinero termina, se renueva de manera automática. De esta manera, el deudor vuelve a disponer de él, de nuevo, para lo que necesite. Es la metodología que se utiliza, por ejemplo, en las tarjetas de crédito: el prestatario puede disponer de una cantidad máxima de dinero al mes, que puede modificar en casos excepcionales (viajes, Navidad, etc). A su vez, salda la deuda con una cuota mensual fijada.
  • Crédito puente. Operación concedida de manera temporal con el compromiso de que el deudor la devuelva cuando reciba un ingreso o reembolso. Por ejemplo: una empresa necesita hacer frente a un pago y solicita un crédito, sabiendo que un menos de quince días recibirá un ingreso con el que podrá cubrir esa concesión de dinero.
  • Crédito blando. Es aquel que se concede en condiciones beneficiosas para el deudor (tipo de interés bajo o plazos beneficiosos)
  • Crédito con garantía legal. Están garantizados por bienes inmuebles, cuya posesión pasa a manos del acreedor.
  • Crédito hipotecario. Es aquel en el que el propio inmueble se convierte en garantía real del crédito si este no es devuelto según lo acordado.
  • Minicréditos. Préstamos rápidos de dinero para hacer frente a una circunstancia puntual. Normalmente, ponen a disposición del prestatario una cantidad de dinero a devolver en uno o dos meses.

Ejemplo:

Tras prácticamente un lustro estancado, el sector del crédito al consumo ha recibido un nuevo empujón gracias a la leve mejora de la economía española (los consumidores disponen de mayor renta para gastar) y a la alta rentabilidad de estos productos, especialmente atractiva en un entorno de tipos bajos”.

Las tarjetas de crédito tienen un límite de tipo revolving o rotatorio. Es decir, a medida que el beneficiario realice los abonos, el crédito se restituye y puede volver a utilizarse. Por ejemplo: si el límite de la tarjeta de crédito está en 1000 euros y, al final de mes, el cliente paga todas sus compras sin sobrepasarlo, se reinicia el periodo a día 1 del mes siguiente”.