Los inscritos en Podemos Andalucía ya no son los 60.000 de hace un año. Ahora llegan exactamente a los 71.705: es la cifra oficial a 1 de noviembre difundida por el secretario de Organización, Jesús Rodríguez. No todos ellos, sin embargo, podrán votar en las primarias que se celebran desde este lunes hasta el miércoles 9 de noviembre. Solo podrán hacerlo aquellos que se inscribieran antes de comenzar el proceso de la II Asamblea Ciudadana donde se enfrentan las candidaturas de Teresa Rodríguez, Carmen Lizárraga y Begoña Gutiérrez para liderar la organización. 

De todas formas, lo más probable es que la participación sea baja. E incluso muy baja, como ha ocurrido en otras convocatorias. Precisamente uno de los reproches a Rodríguez es haber convocado las primarias con muy poco tiempo y coincidiendo además con las primarias en Podemos Madrid, de las que se está hablando mucho más que de las andaluzas. Lizárraga en concreto recordaba que la coincidencia con las primarias madrileñas ha sido "por decisión unilateral de la actual secretaria general". Aun así, es la primera vez que el liderazgo en un partido importante en Andalucía es cosa solo de mujeres. Y de mujeres jóvenes, además. 

El extraño debate

Desde luego, la escasa audiencia lograda en la retransmisión por ‘streaming’ del debate celebrado por las tres candidatas la semana pasada en dependencias del Parlamento andaluz no es buen augurio de cara a la participación en las votaciones. El propio formato del debate ya era de por sí un poco raro: sin preguntas ni público, solo las tres candidatas y la moderadora, Pilar González, ex secretaria general del Partido Andalucista.  La negativa de Teresa Rodríguez a asistir al debate a tres propuesto por la cadena SER llevó a ese callejón sin salida que fue el encorsetado debate celebrado en el Parlamento.

Las tres aspirantes, en todo caso, prometen un Podemos Andalucía lo más autónomo posible de la dirección nacional, aunque no acaban de concretar exactamente los términos en que la federación andaluza tendría ese “CIF propio”, según expresión de Rodríguez. Nadie quiere que el partido sea una “sucursal” de Madrid, pero nadie apuesta tampoco por un modelo de relación tipo PSC-PSOE, partidos hermanos pero cada cual con casa propia. Quien habla con más claridad al respecto es tal vez Carmen Lizárraga con su rechazo al “hiperliderazgo”, segurametn en alusicón a Pablo Iglesias.

Apocalípticos e integrados

Tanto a Gutiérrez como a Lizárraga se las sitúa en la órbita de Íñigo Errejón, frente a una Rodríguez más identificada con Pablo Iglesias. Aunque la candidatura oficialmente errejonista es la de Begoña Gutiérrez, algunas de las ideas desplegadas por Lizárraga despejan dudas sobre cuál es su posición: su defensa de "un Podemos de la esperanza y no del miedo" y su apelación a “aparcar el lenguaje belicista" la sitúan en el discurso de Íñigo Errejón.

Por su parte, Teresa Rodríguez es quien más habla de la calle y quien apuesta "un partido que esté en las instituciones pero con mil pies en las calles". El debate de fondo que late entre ella y las otras dos aspirantes es, en realidad, el viejo debate entre 'apocalípticos e integrados' que siempre estuvo presente en la izquierda, fuera reformista o fuera radical. Lizárraga y Gutiérrez parecen preferir menos calle y más instituciones, menos pancartas y más utilidad. El dilema entre ambos extemos no será fácil de resolver.