Valencia ha vivido este fin de semana dividida por la tauromaquía. Sus calles se han llenado de manifestantes enfrentados entre los que han salido para reivindicar su “libertad taurina” y aquellos que luchan por el fin de los toros en España.

Taurinos y antitaurinos se han manifestado sacando a la palestra una vez más la polémica sobre si los toros son o no una tradición cultural. Por ello, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha salido con una solución salomónica: alcanzar un acuerdo en España para que se impongan las "corridas a la portuguesa donde no se sacrifique a los toros" y poder "conjugar" así el respeto a lo “artístico” con la erradicación del maltrato animal. Así, todos contentos.

"Me gustaría que la gente a la que le gustan los toros se planteara una posibilidad, corridas a la portuguesa, donde no se sacrifica a los toros. Creo que es una posibilidad interesante, donde el aspecto artístico de los toreros se pueda conjugar con el respeto al animal", ha pedido.

El alcalde ha apoyado sus palabras recordando que no sería nada novedoso, pues en otros países ya se practican este tipo de festejos donde, incluso, se culminan las corridas con la pica del toro pero poniendo por medio una protección que evita todo tipo de dolor al animal. "Sería importante que en España pudiéramos llegar a un acuerdo similar", ha añadido.

Avanzar en el respeto animal

Ribó ha querido dejar claro que respeta la libertad de opinión y manifestación, con lo que respeta la postura de las dos corrientes que se han manifestado en la ciudad que él lidera. Quizás por ello, ha apostado por esta solución que contentaría a todos.

Aun así, y teniendo en cuenta que cada vez "hay más gente que entiende que maltratar a los animales es una práctica que se debe ir erradicando de la sociedad”, ha dicho que para el Consistorio "es importante avanzar en el respeto a los animales y no maltratarlos" en cualquier tipo de tradición, por lo que ya se han tomado medidas para "erradicar" el sufrimiento animal en otras fiestas como los bous al carrer.

No sólo en Valencia

El enfrentamiento entre taurinos y antitaurinos viene de lejos y no se focaliza únicamente en la Comunidad Valenciana, ni muchos menos. En otros puntos de España se han vivido tensos choques entre activistas y defensores, como en Tordesillas por el Toro de la Vega, donde incluso se han denunciado agresiones hacia activistas.

Mientras que en Barcelona, como medida autonómica, se prohibieron las corridas de toros en la Monumental; Esperanza Aguirre declaraba unilateralmente los toros como Bien de Interés Cultural en la Comunidad de Madrid. Ahora, la plataforma antitaurina 'La Tortura No Es Cultura' ha concedido a la exlideresa con su premio “La Puntilla” por su "defensa del maltrato y muerte animal como espectáculo público".

Y todo mientras en Europa se estudia por primera vez una petición para prohibir la tauromaquia. Su impulsora es una española animalista que, tal y como explicó a ELPLURAL.COM, denuncia que “las corridas de toros y demás festejos ni son, ni nunca han sido, parte de la cultura española”.