El periodista Jesús Cintora y el veterano comunicador Pedro Piqueras han protagonizado una conversación abierta en vídeo en la que han abordado algunos de los principales retos del periodismo actual, con especial atención a la proliferación de bulos, la desinformación y su impacto directo en la libertad de expresión y en la credibilidad de los medios de comunicación. El encuentro, difundido a través de YouTube bajo el título ‘Bulos, periodismo, oficio, libertad de expresión’, reúne a dos profesionales de generaciones distintas que comparten una preocupación común: la defensa del periodismo veraz en un contexto cada vez más confuso.

Durante la charla, ambos han analizado cómo se ha transformado la práctica informativa en un entorno dominado por las redes sociales y la sobreabundancia de información. Pedro Piqueras ha abierto el debate señalando una de las paradojas actuales del consumo informativo: “Tendemos a creernos más la mentira que la verdad. La verdad es algo normal y la mentira es llamativa”, ha afirmado, apuntando a la capacidad de los contenidos falsos para captar la atención del público frente a informaciones contrastadas.

Jesús Cintora, conocido por su trayectoria en programas de análisis y actualidad, también ha expresado su preocupación por el crecimiento de los bulos y su efecto corrosivo sobre la confianza ciudadana en los medios tradicionales. Según el periodista, la difusión masiva de noticias falsas no solo distorsiona los hechos, sino que pone en riesgo la función esencial del periodismo: ofrecer información rigurosa y veraz al servicio de la ciudadanía. “Cuando se cuestiona todo, incluso lo que está comprobado, se debilita el papel del periodismo como pilar democrático”, ha aseverado.

Piqueras ha profundizado en esta idea utilizando una metáfora que resume bien el problema: “La mentira corre a la velocidad de la gacela y la verdad a la velocidad de la tortuga. Cuando quieres desmentir algo que no es cierto te cuesta muchísimo”. Para el que fuera presentador de informativos durante décadas, este fenómeno es una consecuencia directa del uso intensivo de las redes sociales, que permiten que cualquier mensaje, verdadero o falso, llegue de forma inmediata a millones de personas.

El periodista también ha reflexionado sobre el cambio en la capacidad de influencia. “Antes los periodistas éramos influyentes, luego vinieron los ‘influencers’ y ahora todos lo somos”,ha apostillado, destacando cómo cualquier usuario puede hoy difundir mensajes y generar opinión. Esta situación, a su juicio, ha creado un escenario especialmente confuso en el que ha cobrado fuerza el llamado “sesgo de confirmación”. Según Piqueras, ante la avalancha de información y desinformación, muchas personas levantan una especie de muralla mental y solo creen aquello que coincide con sus ideas previas.

Ante este panorama, ambos coincidieron en la necesidad de defender el oficio periodístico. Piqueras fue claro: “Yo defiendo el periodismo veraz, que busca la verdad como horizonte”. Asimismo, ha eivindicado el trabajo de los muchos profesionales rigurosos que firman con su nombre y que, por ello, se juegan su credibilidad en cada información que publican. Para él, el periodismo de verificación es hoy más necesario que nunca.

Además, ha puesto el foco en las nuevas generaciones y en la importancia de la educación mediática. “Pienso mucho en los chavales jóvenes, que son dependientes de las redes sociales. Hay que enseñarles las armas para defenderse de los bulos”, ha subrayado. En este sentido, ha defendido la entrada del periodismo en las escuelas como una herramienta clave para enseñar a identificar manipulaciones y fomentar un consumo crítico de la información.

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