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Miembros de Coca-Cola en Lucha en la caseta que construyeron durante las protestas. Coca-Cola en Lucha
Miembros de Coca-Cola en Lucha en la caseta que construyeron durante las protestas.
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Coca-Cola en Lucha

Coca-Cola pide 2 años y 9 meses para el representante sindical de Coca-Cola en Lucha

La empresa alega que, por la protesta de los trabajadores afectados por el ERE, durante 22 meses no pudieron acceder a la fábrica y existió coacción

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Vie, 12 Ene 2018

Con un ERE que afectó a 821 trabajadores de plantas de embotellado de Coca-Cola. Así empezó el conflicto entre la empresa y la plataforma Coca-Cola en Lucha, uno de los enfrentamientos laborales más significativos de los últimos años que todavía sigue abierto.

Aunque es cierto que desde el punto de vista laboral parece cerrado, la realidad es otra. El ERE fue presentado en enero de 2014. Coca-Cola fusionó sus siete plantas de embotellado en nuestro país y necesitaba restructurar su plantilla; en otras palabras, un ERE.

Finalmente, el expediente de regulación de empleo fue declarado nulo y aunque los trabajadores fueron readmitidos y el Tribunal Supremo avaló la forma en la que se hizo, los trabajadores siguen denunciando que les mantienen en una fábrica sin trabajo y sin cobrar lo que se les debía.

Uno de los miembros de Coca-Cola en Lucha durante la acampada. Coca-Cola en Lucha.

En este contexto nació Coca-Cola en Lucha, una plataforma en la que se agruparon los trabajadores afectados y que, liderados por Juan Carlos Asenjo como presidente del comité de empresa, iniciaron una acampada a las puertas de la fábrica de Fuenlabrada, una protesta que se alargó durante 22 meses. Ahora, y aquí viene el rastro judicial que queda y por lo que este conflicto no está cerrado, ha sido admitida a trámite una querella interpuesta por Coca-Cola contra Asenjo por supuestos delitos de “coacción” y “usurpación” por la que podría enfrentarse a 2 años y 9 meses de cárcel.

Miembros de Coca-Cola en Lucha durante la acampada junto a sus familiares. Coca-Cola en Lucha.

Y es que, la protesta acabó convirtiéndose en una acampada de trabajadores en la que participaron familias enteras con niños incluidos. Durante más de dos años, asistir a esta acampada se convirtió en la única manera en la que mujeres, maridos y menores podían pasar un tiempo juntos.

Para hacer un poco más confortable sus reivindicaciones, decidieron construir una pequeña cabaña en la que resguardarse del frío y el calor, desde la que trabajar y organizarse. Una construcción que se hizo pegada a la valla exterior de la propia fábrica y que, ahora, es la causante de la imputación de Juan Carlos Asenjo por un delito de “usurpación”.

“Los trabajadores estuvieron dos años acampados en la puerta de la fábrica. Hicieron turnos y empezaron a construir primero una cabaña y luego una caseta para que las familias tuvieran un lugar confortable”, ha explicado a El Plural un miembro de la plataforma, Gema Gil.

El problema es que la planta pertenece al 100% a Coca-Cola Iberian Partners S.A Casbega, tanto del terreno donde se asienta la fábrica como de parte de los aledaños y, por eso, la empresa denuncia que se usó su propiedad sin pedir permiso previo.

Acusaciones de violencia y coacción

“Don Juan Carlos Asenjo, es el líder de un grupo de personas que desde hace más de un año impiden con violencia el acceso a la fábrica que el grupo Coca-Cola Iberian Partners tiene en Fuenlabrada. El señor Asenjo y el grupo de personas que lidera han bloqueado el acceso a la fábrica con la finalidad de forzar a nuestras representadas a aceptar los términos laborales que interpretan aplicables”, se puede leer en la querella interpuesta en 2015 en la que ha tenido acceso este periódico.

Sin embargo, mientras que desde la empresa se ha asegurado a El Plural que durante los 22 meses no se pudo entrar al recinto de la fábrica impidiendo hacer las labores de mantenimiento, Coca-Cola en Lucha mantiene una versión muy diferente en la que niegan cualquier acto de violencia. “En la querella se habla de violencia y no es verdad, tenemos videos y fotos en las que se ve que cuando trabajadores y directivos de Coca-Cola han querido entrar a la fábrica, lo ha hecho. No se les ha impedido”, ha asegurado Gema Gil.

“Cuando estuvieron los trabajadores y luego familias en agosto de hace dos años, compañeras, madres e hijos también estuvimos allí para evitar que se desmantelara la fábrica durante el verano. Nos organizamos las mujeres y estuvimos durante 15 días y entraron y salieron camiones”, ha añadido.

Porque en todo momento Coca-Cola en Lucha asegura que la acampada fue un sitio de reunión y de terapia familiar, “un sitio de encuentro donde las familias se reunían con los trabajadores acampados”.

Miembros de la acampada junto a sus familiares. Coca-Cola en Lucha.

¿Una querella abierta?

Otro de los temas que más preocupa a los trabajadores que participaron en la protesta es que la querella interpuesta pueda ser abierta; es decir, que aunque se ha presentado contra una persona en concreto (Asenjo), pueda ampliarse para introducir a cualquiera que estuviera presente en esa caseta.

“Y cualesquiera otras personas que puedan ser responsables de los hechos que en esta querella se relatan”, se lee en la querella. Esto, según temen en la plataforma, podría incluir a familiares.

Sin embargo, Coca-Cola ha querido aclarar a este periódico que se trata de una querella personal contra Juan Carlos Asenjo al entender que él fue el responsable de la acampada en la que se dieron esos posibles delitos de usurpación y coacciones. 

 

Natalia Castro es redactora de El Plural