Los correos del Instituto Nóos, con los que el exsocio de Urdangarin ha puesto contra las cuerdas a la Casa Real, están también en poder del CNI, que hacía una copia semanal del servidor de la fundación que presidía el duque de Palma, ahora investigada por el presunto desvío de fondos públicos. Según publica este lunes El País, en el sumario judicial hay una pieza separada, que se mantiene secreta, sobre la actuación del CNI en este caso. Al parecer, tanto el juez instructor Castro como el fiscal Horrach sospechan que el caso estaba sometido a espionaje. La pregunta es ¿por cuenta de quién?

Urdangarin confirmó que el CNI hacía una copia del servidor
El propio Urdangarin confirmó la intervención del CNI cuando a una pregunta del abogado de su exsocio en Nóos Diego Torres contestó que los servicios de inteligencia hacían una copia de seguridad del servidor, cada semana. El duque de Palma dejó claro en otra de sus respuestas que estos servicios revisaban también los teléfonos y las comunicaciones de la fundación. Fuentes del CNI, sin embargo, lo han negado.

El hacker que tenía la información sobre Nóos
En una pieza separada del sumario está incluido el material descubierto en el despacho de un hacker, Matías Bevilacqua, que supuestamente trabajaba para el CNI. Fue requisado en el marco de otra operación policial. Se trata de un disco duro, cinco pendrive y un disco del servidor de Nóos con datos encriptados inaccesibles para técnicos no especializados en seguridad informática. La Fiscalía pidió al hacker que diera los 20 dígitos de la clave que daba acceso al disco y éste se negó. Por su parte, los abogados de Bevilacqua intentaron recuperar el material alegando que contenía información sobre la seguridad nacional. Pero el fiscal rechazó entregar el material, que forma parte de la referida pieza judicial.

Un cheque del abogado de Urdangarin
El fiscal del caso Nóos, Pedro Horrach, solicitó un informe de los movimientos bancarios de la empresa de Bevilacqua, CF Labs, y comprobó que había numerosos pagos hasta 2010, además de 140.000 euros sin justificar. También fue hallado un cheque del abogado de Urdangarin, Pascual Vives, de 6.900 euros.

Presiones en vísperas de la imputación de la infanta
En esta rocambolesca historia, el diario El País apunta a supuestas presiones sobre el entorno de Diego Torres, especialmente sobre su abogado, Manuel González Peeters, quien denunció en varias ocasiones a la Policía posibles seguimientos, evidencias de que alguien había entrado en su despacho y frecuentes accidentes domésticos que tendrían el objetivo de ponerle nervioso. Curiosamente, los más graves sucedieron a partir del 30 de marzo, en vísperas de la imputación de la infanta Cristina, el 3 de abril pasado.

Lo que sí está claro es que los correos de Urdangarin, entre ellos mensajes al Rey, a la Reina o a su mujer, no sólo están en manos de Diego Torres. "Diego no es el único que dispone de correos. Hay más personas que saben el contenido total de los mensajes de Urdangarin y, por tanto, hasta dónde puede llegar el caso. Por eso, hay presiones. Presiona, quien conoce”, aseguran misteriosamente las fuentes citadas por El País.